LOS
PROBLEMAS JUVENILES ESTÁN DE MODA. Las noticias y reportajes sobre
jóvenes protagonistas de problemas sociales han copado la agenda de los
medios en las últimas semanas. Primero fueron mujeres adolescentes enfrentadas
al tema del aborto, luego los actos vandálicos realizados por escolares
en las protestas públicas, después la rebaja de edad para hacer
a los jóvenes responsables legalmente, todo lo cual se suma a los hechos
cada vez más impactantes sobre suicidios de adolescentes, "carretes"
nocturnos, drogadicción, hechos de violencia, etc. Las cifras son categóricas
y demuestran un innegable aumento en las conductas de riesgo juvenil en los últimos
años:
·
Consumo excesivo de alcohol: aumentó en un 400% entre los jóvenes
de 15 a 24 años en las últimas tres décadas (estudio U. de
Chile). · Consumo de sustancias ilícitas: casi uno de
cada siete escolares ha consumido alguna droga ilícita en el último
año; el consumo de marihuana continuó creciendo en los colegios
a una tasa anual de 8,8% entre 1999 y 2001; alrededor del 3,5% de los jóvenes
de entre 12 y 25 años se incorpora anualmente al consumo de marihuana (Conace). ·
Embarazos adolescentes: las madres solteras menores de 21 años pasaron
del 43% al 77,1% del total de madres solteras entre 1980 y 1998 (INE). ·
Deserción escolar: 138.000 jóvenes están fuera del sistema
escolar y un 11% de los menores entre 14 y 17 años no asiste a ningún
establecimiento educacional (Paz Ciudadana). · Delincuencia juvenil:
en el año 1995, el 20% de los delitos fue cometido por menores de edad,
cifra que aumentó al 33% el año 2000 (Paz Ciudadana). Todo
esto es el reflejo de jóvenes que, en un número cada vez mayor,
se ven afectados por situaciones de baja autoestima, soledad, abandono, desmotivación,
insatisfacción, tristeza, falta de sentido de pertenencia y de contención. ¿CÓMO
ENFRENTAR ESTA SITUACIÓN? En
general, las políticas que se han implementado para atacar estas conductas
de riesgo juvenil son aquellas de carácter secundario o terciario, esto
es, que buscan cómo solucionar un problema que ya se ha producido. Poco
se hace, sin embargo, a nivel de prevención, y justamente en un área
donde este tipo de medidas puede resultar vital para darle un horizonte de esperanza
a miles de jóvenes que de otro modo enfrentan el ocaso de sus vidas a muy
temprana edad. Los centros de rehabilitación y detención, las medidas
de protección, las reformas legales pueden ser importantes, pero no son
una solución en el largo plazo. Los
estudios recientes han confirmado que, más allá de los cambios socio-culturales
que han experimentado todas las sociedades, y sin perjuicio de la falta de oportunidades
a que se ven enfrentados los jóvenes en un mundo cada vez más incierto,
una de las claves para evitar "perder" a nuestros adolescentes está
en la comunicación que éstos mantengan con sus padres. Es esa comunicación
la que es capaz de generar ambientes contenedores, de acogida, donde se potencien
y encaminen las cualidades de los hijos y donde se reafirmen sus personalidades. Las
conclusiones de esos estudios demuestran que una buena comunicación entre
padres e hijos es una de las claves para disminuir las conductas de riesgo juvenil: ·
El 46,7% de los hijos de padres no preocupados ni informados consume drogas, contra
el 4,6% de aquellos que sí se preocupan (Conace). · La incomunicación
entre padres e hijos es un factor primordial en el fuerte aumento de la tasa de
fecundidad en las mujeres de entre 15 y 17 años (estudio Fecundidad juvenil
en Chile, INE)Padres más lejanos y relaciones familiares conflictivas tienen
un fuerte impacto en la deserción escolar (Paz Ciudadana). |
Después de 6 meses de trabajo, hemos atendido y acogido 420 casos de personas
con diferentes problemas. Un 48% se refiere netamente a comunicación entre
padres y adolescentes, el resto a diversas dificultades, dentro de las cuales
se encuentran disfunción familiar, problemas conyugales y psicológicos. Todas
estas personas han recibido un apoyo y orientación telefónica y/o
han sido derivadas a centros especializados. En
los seguimientos posteriores se ha observado una muy buena acogida ya sea por
que han logrado cambios positivos en lo que las afectaba o por que han logrado
atención en los lugares a las que las hemos derivado. Se observa que las
personas agradecen la atención brindada y en especial manifiestan sentirse
apoyadas en la situación que están viviendo. |