9 10/08/04
     
   

 

 


ASISTENCIA... ABNEGACIÓN PURA

Por segundo año consecutivo, y con muy buena acogida de parte de los alumnos, como de los profesores, el área de asistencia de la Fundación Chile Unido está aplicando el Programa de Prevención de Embarazo Adolescente.

El objetivo primordial de este proyecto es reforzar los criterios y entregar las herramientas que promuevan en los jóvenes un espíritu crítico y reflexivo frente a lo que es ser persona integral, formada de cuerpo y alma. En ese contexto, la idea es que ellos comprendan su sexualidad y tengan la capacidad de proyectarse y dar sentido de trascendencia a su vida.

Por otra parte; con gran alegría podemos constatar que durante el mes de julio, las cifras del programa Acoge una Vida arrojan 12 nuevos nacimientos, de los cuales 7 estuvieron en alto riesgo de ser abortados. Hoy esas madres están tremendamente agradecidas de la Fundación ya que no se imaginan la vida sin sus hijos. Sin embargo, la labor no acaba aquí, sino que se sigue en contacto con ellas hasta que sus hijos cumplan un año.

 


Mujer, trabajo y familia

Mucho se ha escrito, investigado y expuesto sobre la necesidad de compatibilizar, sin amputaciones graves en la mujer, su legítimo y natural derecho a fundar una familia, formar a sus hijos y desarrollarse con dignidad y justicia en el campo laboral.

Es evidente que para que esto sea posible se requiere del empuje de la propia mujer para instar por sus derechos y que éste se ha hecho notar por su penetración en el campo de su educación secundaria y universitaria y en el campo laboral. Pero no puede soslayarse que la sociedad, por razones de justicia, tiene algo urgente que hacer. La prensa titula hoy, con alarma que “No contratan mujeres”. La desocupación golpea más a las mujeres que a los hombres. La tasa femenina de desocupación alcanzó el escandaloso 11,4% mientras que la masculina el 8,4% en el último trimestre móvil marzo-mayo.

Esta cruel discriminación me ha hecho recordar lo que ya en 1877 dijera el entonces Ministro de Educación, don Miguel Luis Amunátegui, en la inauguración del Liceo de Niñas de Valparaíso, en el que puso tantas esperanzas, y preguntarnos si hemos avanzado algo desde esa época.

Su discurso revelaba una protesta porque consideraba la enseñanza para la mujer incompleta y superficial, agregando que la justicia y la conveniencia exigían que este mal gravísimo fuera reparado. “La frivolidad y la deficiencia de la instrucción de nuestras hijas”, decía, “no tiene fundamento alguno en que apoyarse… Siendo esencialmente las mismas sus facultades ¿por qué tanta diferencia entre unos y otras respecto de su instrucción?”

“Las ciencias y las letras”, agregaba, “forman una especie de mayorazgo de pura masculinidad, a cuyo goce son llamados únicamente los varones con exclusión casi absoluta de las mujeres que sólo reciben de nuestra munificencia una pequeña pensión alimenticia”.

Mucho se ha avanzado desde entonces, pero duele pensar que 130 años después, la realidad nos muestra todavía una gravísima incomprensión, injusticia y discriminación. La sociedad no se está haciendo cargo de su responsabilidad para con la mitad más esencial de su población.

Miguel Luis Amunátegui
Chile Unido
Reflexiones Sólo Chilena