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Mujer,
trabajo y familia
Mucho se
ha escrito, investigado y expuesto sobre la necesidad de compatibilizar,
sin amputaciones graves en la mujer, su legítimo y natural
derecho a fundar una familia, formar a sus hijos y desarrollarse
con dignidad y justicia en el campo laboral.
Es evidente que para que esto sea posible se requiere del empuje
de la propia mujer para instar por sus derechos y que éste
se ha hecho notar por su penetración en el campo de su
educación secundaria y universitaria y en el campo laboral.
Pero no puede soslayarse que la sociedad, por razones de justicia,
tiene algo urgente que hacer. La prensa titula hoy, con alarma
que “No contratan mujeres”. La desocupación
golpea más a las mujeres que a los hombres. La tasa femenina
de desocupación alcanzó el escandaloso 11,4% mientras
que la masculina el 8,4% en el último trimestre móvil
marzo-mayo.
Esta cruel discriminación me ha hecho recordar lo que
ya en 1877 dijera el entonces Ministro de Educación,
don Miguel Luis Amunátegui, en la inauguración
del Liceo de Niñas de Valparaíso, en el que puso
tantas esperanzas, y preguntarnos si hemos avanzado algo desde
esa época.
Su discurso revelaba una protesta porque consideraba la enseñanza
para la mujer incompleta y superficial, agregando que la justicia
y la conveniencia exigían que este mal gravísimo
fuera reparado. “La frivolidad y la deficiencia de la
instrucción de nuestras hijas”, decía, “no
tiene fundamento alguno en que apoyarse… Siendo esencialmente
las mismas sus facultades ¿por qué tanta diferencia
entre unos y otras respecto de su instrucción?”
“Las ciencias y las letras”, agregaba, “forman
una especie de mayorazgo de pura masculinidad, a cuyo goce son
llamados únicamente los varones con exclusión
casi absoluta de las mujeres que sólo reciben de nuestra
munificencia una pequeña pensión alimenticia”.
Mucho se ha avanzado desde entonces, pero duele pensar que 130
años después, la realidad nos muestra todavía
una gravísima incomprensión, injusticia y discriminación.
La sociedad no se está haciendo cargo de su responsabilidad
para con la mitad más esencial de su población.
Miguel
Luis Amunátegui
Chile Unido
Reflexiones Sólo Chilena
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