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Reinventar
los programas de educación sexual
El
Ministerio de Educación nombró recientemente una
comisión que deberá elaborar propuestas para una
nueva política de educación sexual en los colegios.
Gran tarea le espera a esta comisión, ya que los resultados
de las actuales políticas, han sido menos que satisfactorios.
Revisemos las estadísticas, desde 1980 a 1998 (últimos
datos disponibles por el INE) el embarazo adolescente ha aumentado
significativamente, de un 43% a un 77%, principalmente entre
las menores de 15 a 17 años, es decir, jóvenes
en edad escolar .
Por otra parte el Instituto Nacional de la Juventud, recientemente
nos ha señalado que existe una iniciación sexual
cada vez más temprana, y diversos estudios nos muestran
que los jóvenes a pesar de tener conocimiento de los
métodos anticonceptivos, no los utilizan.
Lo que está sucediendo en Chile, no es un fenómeno
aislado y se reproduce en todos los países donde se ha
implementado el mismo tipo de políticas, a saber, Inglaterra,
España y Estados Unidos.
Dicha política que se centra principalmente, si no casi
exclusivamente, en el traspaso de información anticonceptiva
y en lo meramente biológico. En todos ellos ésta
ha fracasado.
Las razones son variadas pero se pueden resumir en tres grandes
aspectos: En primer lugar, aislar la información de la
formación de la sexualidad, olvidando que las personas
somos más que biología e instintos, ya que tenemos
voluntad y amamos, elementos fundamentales en una buena política
de sexualidad.
En segundo lugar, el desconocimiento del comportamiento que
tienen, principalmente los adolescentes, respecto de las conductas
de riesgo, ya que por naturaleza, en esa edad, los jóvenes
son amantes del riesgo (el conocido “a mi no me va a pasar”),
por lo que instarlos al falso sexo seguro es un error desde
el principio.
Y finalmente, el pretender separar a los padres de esta responsabilidad
y derecho primordial. Ello sólo contribuye a aumentar
la falta de comunicación dentro de la familia, lo que
incide negativamente en el comportamiento juvenil.
Dada
la realidad que estamos viviendo y las consecuencias que esto
tiene, no sólo para las jóvenes, que deben enfrentar
embarazos precoces, es que las propuestas de esta comisión
deben ser innovadoras.
En primer lugar, es fundamental incorporar a los padres como
primeros formadores de sus hijos, esto no sólo es un
derecho, sino que los propios padres exigen participar más.
Por ende, las escuelas para padres y talleres dirigidos a ellos
son primordiales. Otro elemento que no puede faltar, es una
adecuada complementación entre la información
y la formación valórica de los jóvenes.
Se ha comprobado que una mayor participación religiosa
incide en un retraso de la iniciación sexual de los adolescentes.
Finalmente, no puede existir una adecuada educación de
la sexualidad si no se aborda considerando los distintos aspectos
del ser humano, es decir su cuerpo, sus sentimientos, su espíritu
y su ser social y moral.
Como país debemos abordar seriamente los problemas del
embarazo precoz, la iniciación temprana de la sexualidad,
y el aumento de las enfermedades de trasmisión sexual,
no tengamos miedo de hablar de castidad, virginidad, aprender
a decir que no, o todavía no estoy preparado. Prevenir
con formación es mejor que sólo lamentar con información.
Paulina
Villagrán
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