Con
la presencia de grandes panelistas internacionales y nacionales,
la FUNDACIÓN CHILE UNIDO realizará el miércoles
7 de julio, de 8:30 a 14:00 hrs. – en el salón
de las Américas del Hotel Intercontinental- uno de los
más importantes seminarios sobre la conciliación
de la vida familiar.
Algunos de los conceptos que se van a tratar para enfrentar
este gran desafío que se presenta para el siglo XXI serán
el valor de la maternidad, la aportación específica
de la mujer a la sociedad y su papel como agente de cambio.
Entre los expositores están Nuria Chinchilla autora del
libro “la Ambición femenina” (éxito
de ventas en Europa) -, quien es doctora en Ciencias Económicas
y Empresariales de la Universidad de Navarra y la psicóloga
chilena de la Universidad Católica, Nureya Abarca, ambas
expertas en el tema de mujer y trabajo. En relación al
tema, también hará su exposición el ministro
del Trabajo Ricardo Solari; el presidente de Adimark Roberto
Méndez; las diputadas Marcela Cubillos y Carolina Tohá,
y el director ejecutivo del Instituto de Libertad y Desarrollo
Cristián Larroulet.
Además de lo anterior, algunas de las empresas premiadas
en el 2004 como las mejores para madres que trabajan expondrán
sus políticas internas exitosas, que han permitido aminorar
los conflictos y tensiones del doble rol de la mujer.
El valor de la entrada son $10.000 por persona y se hará
un 30% de descuento a los socios del Club de Lectores de El
Mercurio.
La prudencia virtud política
El análisis de las diversas actitudes
y conductas destempladas de relevantes personeros del gabinete,
particularmente del Ministro de Justicia en torno a la Ministra
en Visita Sra. Gloria Ana Chevesich y el proceso que ella está
conduciendo o las del Ministro de Hacienda para con los inversionistas
españoles o de parlamentarios en el caso Spiniak, o las
recientes del Presidente de la Corte Suprema nos obligan a preguntarnos
por la virtud esencial de la política: la Prudencia.
Aristóteles decía que "la única virtud
especial exclusiva del mando es la prudencia, todas las demás
son igualmente propias de los que obedecen y de los que mandan.
La prudencia no es la virtud del súbdito; la virtud propia
de éste es la confianza en su jefe..."
Santo Tomas decía a este respecto: “El que es sabio
que nos enseñe, el que es santo que ore por nosotros
y el que es prudente, es el que debe regirnos."
Ensayando una definición de la prudencia podemos decir
que es la virtud moral que perfecciona nuestra razón
práctica para elegir en toda circunstancia los mejores
medios para alcanzar nuestros fines, subordinándolos
al fin último.
El fin del quienes dirigen la marcha de la sociedad es el bien
común, y la prudencia, referida al bien común,
se denomina prudencia política. Ésta le exige
a los gobernantes, legisladores y jueces unir, al conocimiento
de los principios éticos que permiten discernir el bien
del mal, el conocimiento práctico de las cosas y circunstancias
concretas alrededor de las cuales organizamos nuestra vida real.
La falta de criterio práctico en la vida o la de la debida
templanza, pueden impedir, a veces, a los hombres sabios, ver
la realidad y alejándose de las situaciones verdaderas,
carecer de prudencia. Peor aun si media en nuestras conductas
la violación de las normas que las regulan.
"El justo medio" decía Aristóteles "es
lo que busca el hombre virtuoso y esta investigación
será mas eficaz con el auxilio de la prudencia, la virtud
moral máxima."
A la luz de estos pensamientos, pienso que nuestros legisladores
nuestros jueces y nuestros gobernantes están obligados
a ponderar los factores en juego entre el irrefrenable deseo
de intervenir o dejarse ir por arrebatos y la necesaria búsqueda
del prestigio que otorga confiabilidad y estabilidad a nuestras
instituciones y con ella, la seguridad jurídica todo
lo cual solo puede derivarse de la prudencia.-