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"Acoge una vida" en Concepción

La primera semana de septiembre, la directora de asistencia, María Victoria Reyes, y la directora de estudios, Paulina Villagrán, viajaron a Concepción para dar la partida a la red de apoyo del programa "Acoge una Vida", que comenzó a funcionar en esa región. De esta manera, cualquier mujer de la zona que lo necesite, podrá recibir ayuda directa de orientadores familiares, psicólogos, médicos, matronas, etc. que la atenderán personal y eficazmente.
El programa "Acoge una Vida" y toda su red de apoyo fueron recibidos con mucho entusiasmo y tuvieron gran difusión en los medios de comunicación.
La Fundación Chile Unido, de esta manera, podrá ampliar sus atenciones y ayudar más directamente a una mayor cantidad de mujeres. Gracias a todos los voluntarios de la octava región que colaborarán con este programa y a todos quienes, con su ayuda, han hecho posible que este proyecto comience a funcionar.





 

Embarazos adolescentes y píldora

En las últimas semanas, hemos asistido a un intenso y, a veces, complejo debate acerca de la resolución gubernamental de entregar el anticonceptivo de emergencia a partir de los 14 años, sin el consentimiento de los padres.
Las cifras presentadas por la presidenta Bachelet, y que dieron pie a la justificación de la medida, son dramáticas: “38 mil niños nacen cada año de madres adolescentes, un 13,4 % tienen menos de 14 años”. Las relaciones sexuales se inician, en promedio, entre los 15 y 17 años.
Lo primero que debe aclararse es que estas cifras corresponden al año 1998 ya que, en la actualidad, los embarazos adolescentes han ido disminuyendo. El último dato oficial disponible indica que llegan a 34.000 el año 2003 y de ellos, 2,9% son de madres menores de 15 años. Aunque las cifras muestran una tendencia a la baja, sin duda el embarazo adolescente es un problema al que hay que dar solución. Pero, ¿cuál?
Basta mirar la experiencia internacional para ver que las políticas de promoción de preservativos, anticonceptivos y anticoncepción de emergencia, no han logrado disminuir los embarazos adolescentes.
Después de más de 15 años aplicando estas políticas en Gran Bretaña, el año 2002 habían 40 mil menores de 18 años embarazadas, uno de cada 10 guaguas nace de madre adolescente, los abortos entre las adolescentes han aumentado de 36% a 39% en la última década y las enfermedades de transmisión sexual han crecido 62% en sólo cuatro años.
De 1992 al 2000, el número de jóvenes menores de 16 años que acudieron a solicitar anticonceptivos aumentó en un 143.5%. Durante ese mismo período, el número de recetas para la "píldora de emergencia" a este mismo grupo, aumentó en un 48.8% y en un 321.5% para las adolescentes de 16 a 19 años de edad.
En el caso español, los datos no son muy diferentes. Según un estudio de la OMS y el Ministerio de Sanidad, el número de embarazos adolescentes entre 15 y 17 años se ha duplicado en los últimos 10 años y 50% de ellos aborta. En grandes ciudades como Barcelona, el número de embarazos se ha triplicado y la cifra de abortos llega a 75%. Estas cifras han llevado al ministerio a realizar una campaña llamada “Hablar es otra forma de prevenir los embarazos no deseados”, que busca implicar a los padres en la educación sexual de sus hijos para reducir los embarazos no deseados.
Los jóvenes de hoy son los más informados y tienen a su alcance todo tipo de métodos para evitar embarazos y abortos. Sin embargo, las campañas que fomentan la anticoncepción y la píldora del día de después, no consiguen alcanzar sus objetivos, esto es, acabar con el constante aumento de embarazos no deseados, abortos y enfermedades de transmisión sexual.
No es de extrañar entonces, que en nuestro país esté ocurriendo lo mismo. Las cifras van en aumento y seguirán aún más si no se enfoca el tema desde el punto de vista de la familia y la educación.
Que los mayores de 14 años tengan capacidad de decisión, no significa que deban hacerlo. Es así como pueden hacer pesas, pero no les conviene para su desarrollo, o pueden fumar y consumir alcohol, pero no deben hacerlo porque daña su salud. Es deber de la familia educar a los jóvenes en este sentido y es deber de los colegios y del Estado asegurar que eso sea posible.