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El próximo 12 de julio se realizará la premiación de las empresas ganadoras en el "Estudio Mejores Empresas para Madres y Padres que Trabajan 2006".
Este estudio que realizamos anualmente junto a Revista Ya de El Mercurio, busca detectar las empresas que implementan políticas laborales que faciliten la conciliación de la vida laboral y familiar, tanto de madres como de padres. Por otra parte, busca la adopción de dichas políticas por un número mayor de empresas.





 

Código de Buenas Prácticas

Recientemente, la Presidenta Bachelet dio a conocer el instructivo sobre “Buenas Prácticas Laborales en la Administración Central del Estado”, una de las 36 medidas que había anunciado para sus 100 primeros días de gobierno.

El código de Buenas Prácticas parte de la base que existe una clara discriminación arbitraria hacia la mujer para ocupar cargos de más alto nivel, tanto en el servicio público como en las empresas privadas, sólo por el hecho de ser mujer. Esta afirmación resulta peligrosa, ya que desconoce una serie de investigaciones en el ámbito académico, que señalan una preferencia de las mujeres por estar fuera de cargos o instancias de poder que por su naturaleza son más competitivas y estresantes y que han sido ejercidas tradicionalmente por hombres.

Según estos estudios, estas preferencias de las mujeres por cargos menos competitivos tienen diversas explicaciones que parten desde la naturaleza femenina y masculina, lo que resulta evidente desde la niñez con los juegos infantiles de niños y niñas, hasta la cultura de un país, los horarios de las reuniones, y la falta de confianza que ellas mismas se tienen para competir con los hombres.

Otro aspecto que ha dejado fuera este código al proponer una discriminación positiva para la mujer, principalmente en los cargos de jefaturas, dice relación con la necesidad que para la gran mayoría de las mujeres existe de poder tener más tiempo para sus familias e hijos, tiempo que en cargos de gran demanda de responsabilidades, es aún más escaso.

No considerar una política global de flexibilidad laboral lo más amplia posible, principalmente en el sector público donde existen leyes muy rígidas sobre la materia, sólo llevará a más estrés para las mujeres o, simplemente, esos cargos serán aceptados sólo por mujeres sin hijos, como sucedió en sus comienzos en Estados Unidos y Europa.

Produciéndose una auto selección natural de la mujer no madre, se perderá el aporte que entrega la maternidad desde el punto de vista de ciertas herramientas claves, también para el mundo laboral, y que se aprenden en el rol de madre, como son las habilidades para negociar, conciliar, adaptarse a situaciones nuevas, poder resolver varios temas a la vez, saber escuchar y empatizar con los problemas y dificultades de los demás; etc.

Finalmente, no podemos dejar de lado, el hecho de que los cambios legales si no van acompañados de cambios culturales importantes, como sería el reconocimiento y valoración social de la familia, donde padre y madres son fundamentales, no producirán el efecto esperado.

Las políticas públicas deben adaptarse a las diferencias entre hombres y mujeres y no las personas verse forzadas a ser iguales en aquello en que naturalmente no los son. La discriminación es verdaderamente arbitraria cuando atenta contra la naturaleza femenina y masculina, lo que no se estaría dando necesariamente en el caso del acceso de las mujeres a altos cargos ejecutivos. En esta situación en particular, no se puede dejar de considerar que muchas veces se trataría de una elección libre de las propias mujeres.

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“Performance in Competitive Enviroments Gender Diferences, Uri Gnezzy, Muriel Niederle and Aldo Rustichini; The Quartely Journal of Ecomics, August 2003. “Do Women Shy Away From Competition? Do men Compete too Much?”, Muriel Niederle and Lise Vesturland.,2005