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Fundación Chile Unido y Revista Ya de El Mercurio otorgan el premio:

MEJORES EMPRESAS PARA
MADRES QUE TRABAJAN



Por segundo año consecutivo, el día 26 de abril del 2004, Fundación Chile Unido y Revista Ya de El Mercurio, premiaron a las “ mejores empresas para madres que trabajan”.

En la última década se ha presentado un incremento sostenido en la incorporación de las mujeres en el mercado laboral, demostrando ser altamente productivas y competentes. Estas transformaciones sociales han tenido grandes beneficios, pero también costos relevantes, como lo ha sido, por ejemplo, la baja en la tasa de natalidad de 3,6 hijos por mujer a 2,3.

Es evidente que la mujer cumple un rol vital e irremplazable en la familia, pero como su presencia también es muy importante en el mundo laboral, Fundación Chile Unido junto a Revista Ya de El Mercurio premiaron a aquellas empresas que han implementado políticas internas con el objetivo de ayudar a sus empleados en la difícil tarea de compatibilizar la vida laboral, familiar y la maternidad.

Dentro de las prácticas laborales utilizadas y que hicieron a las empresas merecedoras del premio, se encuentran, entre otras: la implementación de jornadas parciales, la existencia de trabajos compartidos y horarios flexibles. Asimismo se destacó con el premio innovación, medidas como la reincorporación paulatina de la mujer al trabajo después de su post natal y el post natal para el padre.

Para conocer los resultados del estudio haga clic aquí

 

 

 

 


LEY DE DIVORCIO: DIFICULTADES Y DESAFÍOS

Con la reciente aprobación en el Congreso de una modificación a la Ley de Matrimonio Civil que introduce el divorcio vincular, se permite que un matrimonio válidamente celebrado pueda disolverse unilateralmente por cualquiera de los cónyuges y, así, tener la posibilidad de casarse nuevamente bajo la ley.

Sin una ley de divorcio sólo sería posible disolver un matrimonio cuando no ha sido válidamente celebrado. Esto es, hay que demostrar ante los tribunales que el matrimonio tuvo un defecto al momento de celebrarse. La nueva ley de divorcio vincular permitirá, además, que un matrimonio sin defecto alguno en sus orígenes pueda disolverse porque los cónyuges han dejado de vivir juntos.

El principal argumento que se ha dado para justificar la ley de divorcio es que era necesario reconocer legalmente que un matrimonio había fracasado y, por lo tanto, dejado de existir. Esto con la finalidad práctica de reemplazar el trámite de las nulidades fraudulentas y de permitir a personas separadas casarse nuevamente.

Las circunstancias en que se desarrolló el debate sobre esta nueva ley no dieron espacio para haber evaluado seriamente si la solución legal propuesta era la correcta.

¿Qué aspectos no fueron debidamente considerados?
En primer lugar, el efecto social y cultural que produce el hecho que la ley declare que el matrimonio ya no es para toda la vida. Sobre este punto se contaba con evidencia bastante clara de otros países: con la ley se produjo un aumento constante de rupturas matrimoniales.

Tampoco se tomó suficientemente en cuenta que los estudios serios sobre rupturas matrimoniales han demostrado que tanto cónyuges como hijos terminan con secuelas que quedan para toda la vida. Esto no es indiferente para la sociedad en su conjunto, ya que estas investigaciones habían podido demostrar una clara relación entre rupturas matrimoniales y mayor delincuencia, pobreza, drogadicción, alcoholismo y otros males sociales.

¿Qué podemos hacer en este nuevo escenario?
Primero, hay que tomar conciencia y entender bien cuál es el efecto más perjudicial de la ley de divorcio: le da una apariencia de normalidad e inocuidad al hecho que se quiera terminar con un matrimonio debidamente formado.

Luego, como ciudadanos debemos exigir que nuestros representantes en el gobierno tomen medidas concretas en favor de la familia. Veamos con preocupación la urgente necesidad que existe en nuestro país de reforzar nuestra ética social ante la fuerte amenaza que ya estamos experimentando de delincuencia y corrupción. La familia es el taller insustituible en el cual se forja la ética individual y social. No podemos ser indiferentes ante el divorcio, el cual ya es considerado como un mal social en la sociología moderna.