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1º DE DICIEMBRE

EN LA SEDE DE LA FUNDACIÓN SE CELEBRÓ CON UNA MISA, LA FIESTA DE NAVIDAD CON LAS MAMÁS QUE OPTARON POR LA VIDA











 


Algunos mitos sobre la flexibilidad laboral

Hace algún tiempo el Ministro Döckendorff, al hacer un balance del gobierno que finaliza, señaló que la flexibilidad laboral y la reforma al sistema de pensiones son dos tareas pendientes para un futuro Gobierno.

Siendo ambos temas tremendamente relevantes y de gran impacto en el futuro de la sociedad chilena, en esta oportunidad nos referiremos exclusivamente a la primera tarea, de la cual no sólo se ha hablado mucho, sino que al parecer hay bastante consenso en abordar.

Dado este acuerdo mayoritario en torno a buscar mayores instancias de flexibilidad laboral, lo que estamos seguros ha sido un avance muy importante en los últimos 4 años, surge una necesidad que debe ser asumida por quienes eventualmente tengan que llevar adelante estas políticas públicas, a saber, cualquier reforma en torno a este tema pasa también, por romper ciertos mitos culturales y académicos sobre él.

Efectivamente, un primer mito que debe echarse por tierra es que la flexibilidad laboral es un tema que le servirá sólo a las mujeres. Si bien es cierto ellas son las principales impulsoras, de este tipo de trabajo, se he demostrado en diversos países del mundo, sobre todo desarrollados, que este es un tema que hoy le importa tanto a hombres como mujeres y que es cada vez más valorado por los empresarios.

Otro mito muy común, dice relación con una menor productividad cuando existe una mayor flexibilidad laboral. La realidad una vez más nos muestra que aquellas empresas donde se dan facilidades horarias, de trabajo a distancia, de adaptabilidad a circunstancias particulares, etc, son empresas que ganan en productividad.

Para ahondar en este tema tenemos que aquellas empresas que cuentan con una mayor cantidad de mujeres en sus cargos ejecutivos (las mujeres son las que más utilizan los trabajos flexibles), tienen también una mayor productividad; así lo demostró el Instituto Catalyst de EE.UU, quien constató que el 25 % de las 353 empresas del “Fortune 500” que tienen más mujeres en esos cargos, tienen una rentabilidad del 17,7% por sobre el capital. Siendo el promedio de rentabilidad del total de las empresas de un 15,7%. Más aun, el estudio fue más revelador , ya que demostró que el 25% de las empresas que tienen menos mujeres en sus áreas gerenciales tenían una productividad incluso menor que el promedio, alcanzando sólo al 13,1%. (1)

Tal como lo señala la profesora del IESE, Nuria Chinchilla, esta mayor productividad se obtiene gracias a una menor rotación de personal, trabajadores más comprometidos con la institución y mejor dispuestos en casos de crisis. Además, de ser personas más satisfechas tanto con su vida laboral como familiar, lo que implica menos licencias por stress, menor ausentismo laboral, mejor ambiente de trabajo(2).

Así suma y sigue. Finalmente, nos encontramos con tercer obstáculo, ya más de tipo cultural y que dice relación con la sensación de que a mayor flexibilidad mayor desprotección del trabajador, este argumento poco a poco ha ido perdiendo fuerza, frente al interés cada vez más significativo de los propios trabajadores por más instancias de flexibilidad, además del creciente cambio que está experimentando la forma de trabajar en el mundo, donde existen cada vez mayores opciones y caminos para desarrollarse laboralmente.

En la medida que se asuma la flexibilidad laboral en torno a sus virtudes, más tiempo para la familia, la vida personal, el ocio y la compatibilización, seremos un país menos trabajólico y más productivo, ambos desafíos claves en nuestro mercado laboral.

1 Catalyst, análisis con datos de mujeres en cargos ejecutivos altos entre 1996 y 2000 , en 353 empresas del Fortune 500.
2 La Ambición Femenina: Como reconciliar Familia y Trabajo, Nuria Chinchilla y Consuelo León, AGUILAR 2004