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EL PRÓXIMO MIÉRCOLES 28 DE SEPTIEMBRE
FUNDACIÓN CHILE UNIDO INVITA A SU COMIDA ANUAL EN BENEFICIO DEL PROGRAMA "ACOGE UNA VIDA"

•  Cristina de la Sotta, Directora Ejecutiva de Fundación Chile Unido, invita a disfrutar una entretenida y exquisita "Tallarinata Lucchetti", con la animación de Juan Carlos Duque y Eileen Aguilar, junto al genial show del Mago Aldo Duce, el día miércoles 28 de Septiembre a las 20.30 HRS. en CASTILLO HIDALGO (estacionamiento gratis).

A seis años de iniciado el Programa "Acoge una Vida", Fundación Chile Unido invita a su Comida Anual, para juntar fondos y así poder atender a aquellas mujeres que están en riesgo de aborto. En la ocasión también se presentarán algunos valiosos testimonios de jóvenes madres que, siendo acogidas por nuestra Institución, optaron por la vida.

El incremento de las relaciones sexuales en edades más tempranas lleva consigo un aumento del embarazo adolescente. A modo de ejemplo, las últimas cifras que consigna el INE -correspondientes al período 1990-2002- confirman que ha aumentado el embarazo adolescente de un 13.8% a un 15.7%, en mayor medida en madres menores de 15 años. Por otra parte, el Instituto Nacional de la Juventud y otros estudios indican que la iniciación sexual entre los jóvenes se ha adelantado progresivamente y los métodos anticonceptivos, aunque conocidos, no se utilizan.

Nuestro objetivo es apoyar a la mujer ofreciéndole alternativas concretas para que asuma su maternidad y opte por la vida. De acuerdo a nuestra experiencia, el embarazo no deseado tanto en niñas como en mujeres adultas produce una serie de problemas que, con el aborto, en lugar de desaparecer pueden transformarse en profundos y dolorosos traumas que les acompañan por mucho tiempo.

Frente a esta realidad, Fundación Chile Unido una vez más con esta Comida, pretende llegar a todas esas personas que necesitan de nuestra ayuda.

Para obtener sus entradas contáctenos hoy en:

fundacion@chileunido.cl ó al fono:2180052. adhesión: $10.000 p.p.

 


Violencia ¿Intrafamilar o Doméstica?

En estos días el Congreso Nacional despachó la nueva ley de violencia "intrafamiliar", cuyo foco está principalmente en el aumento de sanciones para los agresores y en mejoras a las medidas de protección de las víctimas.

Siendo un avance positivo, y a riesgo de plantear una cuestión políticamente incorrecta, pero que serviría para enriquecer la discusión, pienso que esta ley merece algunos comentarios.

No hay duda que existen familias que desgraciadamente padecen el fenómeno de la violencia, donde no sólo la mujer es la víctima sino menores de edad, adultos mayores y personas con discapacidades. Y en ciertos casos también, los hombres son víctimas de esta violencia. La existencia de estas situaciones, sin embargo no deben llevarnos a generalizar sobre la situación de las familias chilenas y transformar todo hogar en un lugar inseguro para mujeres y niños; y a toda familia, en eventual institución violenta y de maltrato.

Lo anterior me lleva a un segundo punto, cual es, la ligereza con la que hemos venido manejando el calificativo de "intrafamiliar", sin tener conciencia del desprestigio que poco a poco le hemos ido sumando a una institución natural, fundamental y necesaria para la sociedad como lo es la familia. Y aunque existan familias disfuncionales que sufren la violencia entre sus miembros, este hecho no cambia la naturaleza de la institución.

En muchos casos de maltrato, la víctima no tiene una relación familiar con el agresor, esté es más bien, la pareja de su madre, él o la conviviente, un amigo cercano a la familia, etc. Por lo que resultaría más adecuado no utilizar este concepto de buenas a primeras, para evitar confusiones innecesarias y negativas. Es así como en muchos países se ha preferido habla de violencia doméstica y no familiar.

En tercer lugar, creo que se ha hablado poco de lo fundamental que es la prevención, para disminuir la violencia doméstica, ya que si sólo nos centramos en la sanción, tendremos más familias destruidas, pero no necesariamente menos agresores. Pues éste puede simplemente cambiar de víctima y no de conducta.

Clave para ello entonces, es potenciar la prevención de conductas violentas en todo ámbito, ya sea desde la forma cómo los jóvenes resuelven sus conflictos en el colegio, hasta las discusiones en la oficina, en la calle, etc. El objetivo no sólo debe ser disminuir la violencia en los hogares sino que erradicar las conductas violentas en la sociedad.