24 01/06/05
     
   

 

 
Conferencia Fundación Chile Unido y Universidad Adolfo Ibáñez:

EL PODER DE LA SOCIEDAD CIVIL EN CHILE


Las capacidades de las personas para organizarse e influir socialmente, suponen que el país entregue a su gente condiciones que se lo permitan.
Hablar del poder en Chile no a través de las instituciones tradicionales, sino como una oportunidad de desarrollo social, es el objetivo de este encuentro.

Expositor : Pedro Guell.
Sociólogo y coordinador ejecutivo del equipo que elaboró el Informe de desarrollo humano 2004, Programa Naciones Unidas para el Desarrollo.

Fecha : Miércoles 08 de Junio, 2005.
Lugar : Sala Universidad Adolfo Ibañez
Av. Presidente Errázuriz 3485
Horario : 19:00 hrs.
Estacionamiento ubicado en San Cresente 335. Costo de $1.500 las 5 horas.

*Cupos limitados, previa inscripción a: fundacion@chileunido.cl ó teléfono: 2180052.

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DEBATE CON ALTURA DE MIRA

En los tiempos que corren parece importante preguntarse acerca de la relevancia de la política. Muchos de los últimos debates y entrevistas a potenciales candidatos están imponiendo un peligroso estilo dirigido a pillar al otro en falta, incomodarlo o indisponerlo. Este ambiente más parece apropiado a los tiempos donde imperaba la violencia política, hoy felizmente obsoletos. Vale la pena preguntarse por el valor que le atribuimos a este sistema de organización cívica. Porque si recogemos la incredulidad, pesimismo e indiferencia con que muchos jóvenes -y otros no tanto- evalúan a este sector, y a su vez, si los medios de comunicación siguen perpetuando la costumbre de concentrarse en lo suntuario y efectista en lugar de buscar la verdad profunda de las cosas, se pone en peligro el futuro de la estabilidad política que nos ha permitido concentrarnos en crecer a lo largo de estos años. Asimismo resulta igualmente preocupante la postura de una parte importante de la opinión pública, imbuida en una especie de cultura de televidentes, mirando la realidad por la ventana y a gusto con la impertinencia que con forzada simpatía deben soportar los entrevistados, así, el panorama parece aún más oscuro.

En la evaluación a los candidatos por ejemplo, las intenciones de voto de la mayoría justifican su preferencia en razones como la simpatía o carisma de tal o cual. Comparto plenamente la necesidad de que esos elementos tan visibles nos cautiven, pero cuando se trata de la elección de un presidente para el país, me parece superficial y liviano justificar nuestras preferencias de este modo.

Una vez más, en este caso nuestra conducta de televidentes nos ha ido calando hondo, acostumbrándonos a una postura pasiva sólo conmovida frente a situaciones extremas. (por ejemplo: Tragedia de Antuco). Llega el momento de preguntarse cuál es nuestro rol como opinión pública. Los candidatos no pueden ser los únicos enfrentados a responder preguntas y plantear propuestas que nos van a afectar a todos. Qué lugar ocupan nuestras demandas? Dentro del juego democrático parece del todo lógico que adoptemos una actitud más participativa y comencemos a ejercitar la reflexión. ¿Qué país queremos? ¿Cuáles son los aspectos que nos parecen vitales de defender, rescatar, proponer y discutir? Si creemos que las mujeres hemos crecido en términos de participación al punto de llegar a ser factible que se postule a la presidencia con verdaderas posibilidades de triunfar, es tal vez la oportunidad de aprovechar este hito y cambiar también nosotros, comprometiéndonos con mayor firmeza con el Chile que queremos. Eso permitiría elevar el nivel de todos los debates y enriquecería a la política. Pero, principalmente, nos promovería a la categoría de sujetos activos y opinantes, que persiguen fines definidos y declarados con solidez, más allá de meros receptores del estímulo televisivo.

Alejandra Hewstone
Historiadora – Periodista

Fundación Chile Unido