| ¿Es
digno morir de hambre y de sed? Luego de trece
días de agonía y de quince años en estado
de coma murió en los Estados Unidos, Terri Schiavo. Su
muerte anunciada, que muchos han calificado de asesinato despertó
una polémica a nivel mundial y puso en discusión
uno de los temas éticos más importantes: la eutanasia.
La palabra eutanasia que viene del griego significa buena muerte.
Los que están a favor de esta práctica hablan
de una muerte por compasión del derecho de una persona
a una muerte digna suspendiendo métodos extraordinarios
que la conservan artificialmente con vida. Se aplica a enfermos
terminales sin esperanza de recuperación y que generalmente
sufren de dolores intensos y que debe contar con la autorización
del propio enfermo o de su familia y de los doctores que lo
atienden. Por lo que se entiende del significado de la palabra
eutanasia, ésta deja de lado como muerte digna a todos
los seres humanos que rechazando terminar con su vida eligen
vivir en el sufrimiento y en él encuentran su dignidad
y sentido. La eutanasia pretende justificarse apelando al derecho
de morir con dignidad. ¿No es mas digno acaso el que
elige morir con sufrimiento y aceptar su enfermedad hasta el
final?. Recordemos la reciente agonía y muerte de nuestro
Papa Juan Pablo II. El fue el mejor ejemplo que la vida tiene
un sentido aún en los últimos momentos. La dignidad
de la muerte reside en cómo la enfrenta la persona.
Si nos atenemos a la definición de eutanasia, lo que
pasó con Terri Schiavo fue un simple asesinato. No tuvo
una muerte digna porque nadie muere dignamente de hambre y de
sed. Dar alimento e hidratar a una persona en estado de coma
o vegetativo es una obligación, es un tratamiento básico
junto al aseo e higiene que es inherente a la dignidad de un
ser humano. Además Terri Schiavo no estaba conectada
a ninguna máquina que la hiciera vivir artificialmente.
Y por último y quizás lo más importante
y al mismo tiempo lo mas desgarrador de todo es que sus padres
suplicaban en vano que le permitieran continuar con vida. ¿Qué
madre o padre podría aceptar dejar morir a un hijo en
estas condiciones?
El hecho puntual de este caso nos lleva a dar un vistazo sobre
lo que pasa en el mundo con este tema. Varios países
han legalizado la eutanasia, otros la han despenalizado y otros
la están discutiendo. En Holanda, primer país
del mundo en despenalizar la eutanasia han ocurrido ya casos
de muerte no deseadas por el propio paciente. Un estudio auspiciado
por la Universidad de Utrech y la Academia Real de Ciencias
de Holanda constató que la eutanasia activa, no voluntaria
se practicaba en más de ocho hospitales. Algunos médicos
en ese país, aconsejan que en lugar de internar a un
paciente de edad y enfermo, se le aplique una inyección
letal. Hay temor en los grupos amenazados en los que se incluyen
a los niños que sufren o nacen con algún retardo
o malformación. Estas leyes que aparentemente están
muy bien reguladas para que no se cometan abusos abren una compuerta
que no va a detenerse. ¿Quién va a decidir si
una vida es necesaria o no?, Porqué no matar a un anciano
que es una carga para la familia?, ¿Por qué no
dar una “muerte digna” a un niño que va a
tener una vida difícil debido a sus limitaciones físicas?.
La eutanasia puede transformarse hasta en un acto de egoísmo
para sacarse legalmente un problema de encima. La idea que existen
personas carentes de valor por causa de enfermedad, limitaciones
físicas y mentales o vejez me recuerdan a los programas
eutanásicos de los nazis. ¿Queremos vivir en un
tipo de sociedad así?
Por suerte Chile está lejos de esta realidad y ojalá
lo esté para siempre. Por ello es importante pedirle
a nuestros candidatos a presidentes que se pronuncien en temas
valóricos como lo han hecho ante la eutanasia porque
toda sociedad sana se basa en la diversidad donde tienen cabida,
diferentes razas, religiones, ideologías, sanos y enfermos,
jóvenes, y viejos.
Carmen Jaureguiberry
Fundación Chile Unido
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