20 12/04/05
     
   

 

 

Cristina de la Sotta
"Las mujeres humanizamos nuestro lugar de trabajo"

La directora ejecutiva de la Fundación Chile Unido plantea que el verdadero liderazgo femenino pasa porque las mujeres se paren frente al mundo como mujeres y no como un ser "medio asexuado", que no tiene hijos, no tiene familia, trabaja, es eficiente, cumple y deja de lado su maternidad, que está en todas sus células.

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  No más guerra de los sexos

Que Soledad Alvear nombrara a Marcelo Trivelli como su jefe de campaña, y que Joaquín Lavín sorprendiera con la designación de Cristina Bitar en dicho cargo, y la alineación de Lily Pérez y Jacqueline Van Rysselberghe; no responde sólo a una estrategia de campaña para conseguir votos.

Efectivamente, este hecho que podría ser simplemente anecdótico, lleva envuelto algo mucho más profundo, y que dice relación con la necesidad de complementariedad entre lo femenino y lo masculino, indispensables en el mundo moderno. Ya que hoy no es posible captar todas las sensibilidades sólo desde una mirada de hombre o de mujer.

Esto es, sin duda, una muy buena noticia, no sólo por la señal que se está dando por ambos candidatos, sino principalmente porque está demostrando un cambio importante en nuestra sociedad, que va de la mano con los tiempos, superando un discurso feminista o machista.

Durante los últimos 60 años las ideologías que buscaban posesionar a la mujer en el mundo público se basaban principalmente en una especie de "guerra de los sexos", contraponiendo a hombres y mujeres, donde uno debía aplastar al otro para poder ocupar un espacio en el mundo de lo público, ya fuera en el ámbito laboral, social o político.

Basta recordar algunos de los dichos de Simone de Beauvoir, fiel exponente del feminismo más radical, en su libro el Segundo Sexo: "la mujer es víctima de la consciente opresión del hombre", o " la maternidad se utiliza para oprimir a la mujer "; u otras frases de algunas de sus seguidoras como Alice Schwazer: "el poder masculino sólo puede destruirse con el poder femenino".

Esta lucha de poder entre hombres y mujeres trajo diversas consecuencias, no siempre positivas, ni para las mujeres ni para la sociedad. Si bien es necesario reconocer el aporte del feminismo, principalmente en su versión más pura y original, en el logro de una igualdad de derechos entre ambos sexos, la confrontación masculino-femenina ha tenido sus costos.

Por lo pronto, la mujer se vio en la necesidad de incorporarse al mundo del trabajo abandonado su propia feminidad, al pretender igualarse absolutamente al hombre. En segundo lugar, y muy relacionado con lo anterior, muchas mujeres se vieron obligadas a optar entre familia y trabajo, con la consiguiente disminución de la tasa de natalidad, situación que tiene bastante complicados a diversos países desarrollados al presentar tasas negativas de crecimiento de su población, entre otros efectos.

Si a esta renuncia de lo naturalmente femenino, se le agrega el hecho de que muchos hombres sentían que se les invadía su espacio y por ende, actuaban oponiéndose a la incorporación de la mujer a este "club de Tobi", asumiendo conductas cerradas y machistas, la esperada "realización personal que te hará feliz" no ha sido alcanzada por la mujer.
Es así como llegamos a estos comienzos del siglo XXI, buscando el verdadero equilibrio, que en definitiva es la demanda por la mayoría de las mujeres: no renunciar a lo propiamente femenino y poder ser madres, trabajadora esposa o pareja, todo ello sin tener que morir en el intento.

Desde esta perspectiva, los hechos que nos están mostrando Alvear y Lavín parece que están haciendo primar algo instintivo y natural, cual es que hombres y mujeres nos necesitamos y complementamos. Que lo propiamente femenino es fundamental para entender el mundo moderno, así como lo netamente masculino es tan importante que no puede ser dejado de lado.

Hombres y mujeres somos iguales en dignidad y derechos pero somos también distintos, y ahí radica nuestra riqueza, ya que aportamos al mundo miradas diferentes, necesarias y complementarias, que se basan en la naturaleza, más que en lo cultural. Existiendo el aporte de Trivelli y Bitar a las propuestas de Alvear y Lavín, sin duda que las principales ganadoras seremos las mujeres.