|
Televisión
y control parental
Recientemente
las cadenas de televisión española en conjunto
con el Gobierno de ese país firmaron un código
de autorregulación para proteger a los menores de lo
que han denominado "telebasura" en horario infantil.
Para
establecer este sistema se han creado horarios especiales de
mayor protección que han denominado de protección
reforzada, donde se prohibe la exhibición de programas
no aptos para menores de 13 años, categoría más
exigente que para el grupo general de menores de 18 años.
Manteniéndose el horario de 6 a 22 horas como de protección
a menores.
Este
período corresponde al tiempo que va entre el regreso
del colegio y el horario de regreso de los padres después
de la jornada laboral, ya que normalmente durante ese tiempo,
se encuentran sin la supervisión paterna.
Resulta
novedoso por otra parte, observar los temas acerca de los cuales
se protege a los menores ya que estos no son solo sexo y violencia
en cualquiera de sus manifestaciones, (física y verbal),
sino que incluyen además, la prohibición de utilización
de drogas ilícitas y el menosprecio a sus semejantes.
¿Por
qué es interesante lo que está sucediendo en España?
En
primer lugar, porque ello se establece no a través de
una regulación impuesta desde el Estado, sino que a través
de un acuerdo entre éste y los propios medios, además
de que en la fiscalización del cumplimiento de ellas
participarán organizaciones de la sociedad civil.
En
segundo lugar, esta solución se hace cargo de una realidad,
que al igual que en el caso chileno, existe un período
de tiempo en el cual se dificulta el control parental por ausencia
forzada de los padres, y donde los medios se hacen cargo este
factor, colaborando con la protección infantil.
Si
bien es cierto se encuentran en discusión los efectos
que producen sobre los niños y pre adolescentes la violencia,
el sexo y otros contenidos que entrega la pantalla chica, esta
misma discusión, al no ser concluyente y eventualmente
influir en la etapa de formación y desarrollo de la personalidad
de los menores, hace de esta medida una adecuada solución.
En
nuestro país, desde hace ya bastante tiempo se está
exigiendo por parte de los padres un mayor cuidado sobre los
contenidos y calidad de la programación en horario infantil,
frente a lo cual el CNTV, ha respondido que ello corresponde
en primer lugar a los padres. Sin desconocer este principio,
el camino de la autorregulación parece ser más
efectivo y compromete a toda la sociedad en esta discusión.
Siendo
España un referente tan importante para la televisión
chilena sería digno de imitar por nuestros medios televisivos
este mecanismo de autorregulación. Y preguntándonos
si ello puede hacerse efectivo también a la publicidad,
surge un tema para una futura columna de opinión.
|