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Vamos,
que se puede
Ía,
ía, ía, ía... ¡mujeres a la alcaldía!
Es que aunque parezca el colmo de lo feminista, los primeros
asomos de la contienda electoral que se avecina ya están
sacando a la votante dormida que había en mí hace
un tiempo.
Me enorgullezco pensando cómo muchas de mis colegas femeninas
han salido a palestra postulando a cargos hasta hace tan, pero
tan poco, eran just for men. Algunos de los rostros
son más conocidos que otros, sin embargo, el potpurrí
es bastante amplio.
Eso habla bien de nosotras y del aporte que podemos hacer al
país. No seremos como la dupla Massú-González,
pero una medallita nos merecemos por haber dado la batalla y
estar cosechando los primeros frutos de la incorporación
al mundo laboral y al de las políticas públicas.
Otro tema que es como para titulares es que muchas de las contendoras
son jóvenes y claramente no pertenecen al nunca bien
ponderado grupo de las “no estoy ni ahí”
con nada. Revisando parte de sus declaraciones y, dejando de
lado las divergencias políticas, hay una motivación
común que las ha llevado a lanzarse a este nuevo rumbo:
ser una vía de ayuda a las familias, a las mujeres y
a los niños más necesitados de sus comunas.
Y hay que aplaudirlas. Y hasta hacerles una fiestecita, porque
en el camino para lograr esas metas habrá muchas dificultades.
Ellas están renunciando a sus trabajos fuera del hogar
o a la gerencia de su propia “empresa familiar”
para dedicarse por entero a las campañas, a los puerta
a puerta y tantos detalles que van desde la foto polaroid hasta
la chapita de rigor.
Y a eso hay que sumar la realidad, pues por muy asumidos que
sean los integrantes de sus familias, no creo que se comporten
como miembros de un concejo municipal. En fácil, eso
significa que después de los días de campaña,
no les quedará otra que tomar tareas, organizar la casa
y ese tipo de cosas.
Sin embargo, la recompensa parece compensar estos sacrificios
y esta nueva fuerza de mujer camina con convicción por
lo que cree, por lo que puede y por lo que espera de nuestro
país. Este conglomerado femenino, e insisto en que por
ningún motivo deben leerse estas líneas como una
suerte de declaración sexista, aportará sin duda
en cada una de sus comunas una energía fundamental, un
punto de vista particular que viene a reafirmar la ruta que
nuestro país ha emprendido por valorar e incorporar a
las mujeres en el manejo central del país y de su desarrollo.
Hace algunos meses la Fundación Chile Unido premiaba
a las empresas que mayores facilidades daban a las mujeres para
el ejercicio de sus funciones laborales. Hoy somos todos nosotros
los que debemos agradecer, alentar y ayudar para que este grupo
saque adelante sus proyectos, sus ideas y sus objetivos.
María José Naudón
Fundación Chile Unido
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