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Cosificación
de nuestros niños
No
hace mucho se celebró el Día del Niño,
día de diversión pero también de reflexión
sobre lo que estamos haciendo con nuestros niños en la
actualidad.
Y
me refiero principalmente al hecho de que cada día, y
al parecer sin darnos mucho cuenta, estamos transformando a
nuestros niños en cosas. Esto que suena terrible, lo
podemos corroborar con diferentes hechos, que aislados no producen
el mismo efecto que si los analizamos en su conjunto.
En
primer lugar "el aborto", que no es otra cosa que
eliminar la dignidad humana de los embriones para transformarlos
en cosas, y por ello podemos disponer de sus cuerpos cuando
queramos y de acuerdo a nuestros propios deseos. Así,
si enfrento un embarazo no deseado, lo mato; si me falló
el anticonceptivo, la píldora del día después
para que no se desarrolle; si eventualmente viene con una malformación,
síndrome de Down u otro problema, lo desecho.
En
segundo lugar la fertilización in vitro con donante anónimo
de espermios: puedo crear a mi propio hijo de acuerdo a las
características que desee, estatura, color de ojos, de
pelo, de piel, coeficiente intelectual superior, deportista,
etc. Al igual como escojo un producto que quiero comprar en
una tienda y elijo de acuerdo a mis preferencias. De la mano
de este avance tenemos el encargo de un hijo realizado en el
laboratorio para curar la enfermedad de otro hijo, es decir,
compro el remedio para mi hijo enfermo que es otro hijo con
ciertas características genéticas que mandé
a hacer.
Continuando
en esta escalada tenemos la clonación, donde pido por
encargo a un ser humano que puede ser "mi hijo", o
mi copia o mi abuelo, o mi padre, da lo mismo, yo escojo a la
persona (que más bien parece cosa) que quiero tener igual
a otro ser.
Finalmente
tenemos la selección por sexo de estos niños,
tan utilizada en los países orientales con sus políticas
de natalidad de un hijo por familia, donde sólo tengo
ese hijo si es varón. Para ello mato a todos los embarazos
femeninos que en el intertanto pueda tener hasta obtener al
varón deseado, ¿y por qué varón?
muy simple, porque él puede trabajar y mantenerme en
el futuro cuando sea anciano, es decir, una máquina productiva.
Todos
estos ejemplos resultan aterradores y lamentablemente se practican
diariamente en este mundo post moderno donde las cosas valen
más que las personas y nuestros niños menos que
un televisor desechable.
Paulina
Villagrán
Directora Estudios
Fundación Chile Unido
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