| DIARIO LA TERCERA, 21
de marzo 2008
En el recién finalizado congreso
general del Partido Socialista, se planteó la
necesidad de despenalizar en Chile el aborto terapéutico.
No es primera vez que se propone esta idea y ya existen
en el Parlamento algunos proyectos de ley que buscan
esta despenalización.
Frente a este nuevo intento por la legalización
de la interrupción voluntaria del embarazo en
Chile, resulta interesante volver a comentar lo que
en otras oportunidades hemos señalado en relación
con el llamado aborto terapéutico.
Resulta fundamental clarificar algunos conceptos, el
primero es qué se entiende cuando se habla de
aborto terapéutico. Éste se produce cuando
existiría peligro para la vida o salud de la
madre, cuando el embarazo es producto de una violación
o existe malformación del embrión.
Ahora bien, normalmente se habla de legalizar el aborto
terapéutico como una forma de eludir la discusión
de fondo sobre el aborto. ¿Por qué señalamos
esto? La realidad en los países donde existe
este tipo de término del embarazo, es que la
mayoría de los aborto se realizan bajo la modalidad
de peligro para la vida o salud de la madre, entendiéndose
por salud, la ausencia de todo malestar físico
o psíquico de acuerdo a la OMS.
Un ejemplo de lo anterior, lo podemos ver en España,
de acuerdo a los datos del año 2006 en el 96,7%
de los abortos que se practican antes de las 12 semanas
de gestación, que alcanzan al 87% del total de
abortos; se invoca como motivo el riesgo para la salud
física o psíquica de la madre.
Dada esta realidad uno podría preguntarse, si
el embarazo no deseado, o producto de una violación
es una situación de riesgo para la salud psíquica
de la madre, que evidentemente si lo puede llegar a
ser. Entonces la pregunta que surge de inmediato es
si este hecho es suficiente argumento para terminar
con la vida de ese hijo.
Otro aspecto que debe considerarse en esta discusión
es ¿cuándo se encuentra de verdad en riesgo
la vida de la madre producto del embarazo? La ciencia
y tecnología moderna han disminuido casi a cero
esta posibilidad. Complementando lo anterior, en Chile,
donde el aborto no está permitido las muertes
por aborto llegan a menos de 7 mujeres al año,
por ello entonces ¿se justifica la legalización
del aborto, aun cuando sea terapéutico?
Cuando se plantea la necesidad de permitir este tipo
de abortos sería interesante que se discutiera
en primer lugar, cómo estamos enfrentando como
sociedad los embarazos producto de violación,
o no planificados, y cuánto estamos acogiendo,
acompañando y apoyando a esas mujeres y familias.
Tal vez resulte más importante para ellas este
tipo de ayuda que buscar legalizar un aborto que nunca
es solución.
Paulina Villagrán V
Directora de estudios
Fundación Chile Unido
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