| DIARIO LA TERCERA, 13
de Octubre 2007
Hemos visto cómo especialistas
están abordando la sexualidad adolescente como
un tema inquietante respecto a la desinformación
y actual comportamiento de los jóvenes en este
ámbito que ha evolucionado en los últimos
años y que necesita de un hacerse cargo a nivel
social y familiar.
Datos obtenidos en los últimos estudios, tales
como el 40% de los jóvenes entre 15 y 19 años
reconoce tener una vida sexualmente activa o que el
54% usa algún método anticonceptivo en
su primera relación, son cifras que reflejan
una realidad que pasa por un adelantado comportamiento
sexual.
En este aspecto especialistas coinciden en una sexualidad
anticipada y con escasa información formativa,
donde en muchos de los casos los involucrados cuentan
con información de cómo protegerse de
enfermedades de transmisión sexual o posibles
embarazos. Sin embargo, la mayoría de ellos no
son lo suficientemente maduros para orientar su vida
sexual como un proyecto de vida o evitar posibles daños
psicológicos.
La necesidad de tomar acciones en el comportamiento
sexual adolescente se hace cada vez más urgente,
el exceso de información muchas veces orientada
a la genitalidad más que a la afectividad y el
claro despertar anticipado de los jóvenes nos
lleva a profundizar en cómo abordar esta realidad
de manera responsable y efectiva.
Coincidimos en la postura de muchos especialista cuando
señalan la necesidad de educar de manera integral
a nuestros jóvenes, teniendo claro que la principal
fuente formadora son los padres y concientes de que
se trata de una temática difícil de abordar
al interior de la familia es que también vemos
la necesidad de trabajar en forma conjunta con instituciones
educacionales, de salud y estatales, programas de educación
sexual no sólo para los niños y jóvenes,
sino también dirigido a los padres. Para que
al interior de la familia se de la mayor influencia
y formación para la futura vida sexual de sus
hijos.
Carolina Cruz U.
Fundación Chile Unido
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