| Diario La Tercera, Carta al director, 5 de Diciembre 2005
Compartir en familia: un deseo de sólo tres palabras que en vacaciones no siempre se hace realidad.
Los hijos adolescentes se levantan cuando los padres se aprontan a dormir la siesta. Los más chicos quieren una tarde de aventuras mientras los adultos anhelan leer un libro o tenderse plácidamente al sol.
Por eso, cuando todos nos preparamos para ir a la playa, el campo o el mar, sugerimos que , antes de partir, plantee claramente su intención de ser flexible como un elástico y firme como el acero.
Flexible, para dar a todos los miembros de la familia ese espacio de libertad necesario para satisfacer los intereses de cada uno. Firme, para no transar en su anhelo de tener actividades en común.
Sólo el propósito de estar juntos - de verdad - puede garantizar que al final de nuestras vacaciones logremos atesorar en la memoria aquellos añorados e imborrables momentos compartidos en familia.
Susana Horno
Fundación Chile Unido
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