"A partir de la Mujer"  
   
 

Escritor estadounidense dictó en Chile conferencia en la que entregó cinco estrategias para lograr la armonía en el hogar

Tras notar que las decisiones familiares pueden ser tomadas tal como se hace en una empresa, Tom Hirschfeld -un exitoso asesor y economisa- escribió un libro junto con su esposa en el que aplican las claves para hacer un joint venture exitoso en la familia.

La Tercera 07-07-2005

"Una noche llegué a mi casa tras estar todo el día negociando", cuenta Tom Hirschfeld, exitoso empresario. "Le dije a mi hijo, que en ese entonces tenía cuatro años, que era hora de acostarse. Me contestó que quería leer un rato y dije, 'está bien, pero sólo cinco minutos'. Me pidió 15 y yo le dije 10. Ahí me di cuenta de que eso era también una negociación", relata a La Tercera.

Tras este hecho, Hirschfeld comenzó, junto con su esposa, a escribir un libro llamado Business Dad: How Good Businessmen Can Make Great Fathers (Padre de negocios: cómo un buen hombre de negocios puede ser un gran padre). La idea de fondo, explica Hirschfeld, es que la paternidad es como un joint venture, es decir, una asociación en la que dos partes combinan esfuerzos y recursos para un objetivo común.

Si bien Hirschfeld reconoce que en una familia debe primar el cariño por sobre los intereses materiales, sí llega el minuto en que hay que transar y negociar ciertas cosas: "Se necesita algún tipo de planificación, por ejemplo, cuando se determina cómo pasar el verano o si comprarán una casa o no", indica. Para ello, el experto describe cinco elementos que hacen de esta asociación una empresa exitosa:

Conocer al otro

"Las mejores compañías no se aventuran a un joint venture si no han estudiado de cerca a su contraparte, sus necesidades y filosofías", dice Hirschfeld. En el caso de la paternidad es lo mismo. Es menester conocer al otro no sólo como persona, sino que como padre. Esto, a través de saber cuáles son sus debilidades y fortalezas y como se sienten con ellas, o conocer las metas y prioridades con respecto a sus hijos. "Hay algunas preguntas que los padres tienen que hacerse, como de qué tipo de familia viene cada uno o que sienten acerca de ser padres", ejemplifica.

Sana planificación

Aunque no se puede planificar todo, es necesario prepararse para el nacimiento de los hijos y luego para tener una paternidad saludable. "El embarazo puede ser una gran dificultad, pero puede representar una gran oportunidad. Se pueden acercar y comenzar los cambios que requiere la paternidad", dice. Esto, conversando los patrones que seguirán a futuro, el estilo de padres que quieren ser y compartiendo las emociones y ansiedades de cada uno. También es bueno estar abierto a recibir y solicitar ayuda.

Los recursos

El experto indica que en este punto no se refiere a la cantidad de dinero que aporta cada uno. "Algunos hombres que ganan más que sus esposas creen que eso les da el derecho de tomar las decisiones clave de su hogar, incluidas las que tienen que ver con sus hijos", aclara.

Con esto se refiere a que la parentalidad necesita de ambas partes, requiere consensos y que ambos estén igualmente involucrados en la crianza. En este sentido no sólo culpa a los padres de no hacerse cargo, sino que a las mamás de no permitir que los papás no lo hagan. Esto, cuando no los incluyen en las decisiones o lo hacen sentir menos competente a la hora de hacer las tareas. Para evitar esto, recomienda que los papás se involucren en las tareas "menos glamorosas", como son cambiar pañales y, en general, tomar la iniciativa en cuanto a las tareas del hogar.

Dividir el trabajo

"El cuarto criterio para el éxito en un joint venture es entender claramente que las responsabilidades son compartidas", acota Hirschfeld.

Si bien es difícil, porque muchas veces se cae en exigirle más trabajo en el hogar a quien llega más temprano a la casa, es necesario dividir tareas, ver quién es más hábil en cada campo y tener la suficiente práctica como para reemplazar en las tareas al otro si es necesario.

Resolución de conflictos

Es necesario establecer un mecanismo de resolución de conflictos que sea justo. "Los desacuerdos pueden ser útiles, porque empujan a ambos a analizar cuidadosamente las cosas y ayudan a entender el punto de vista del otro", dice el experto. El punto es que puedan discutir con calma, en privado, para no confundir a los niños e intenten hacerlo hasta llegar a un consenso.

Ana Maria Larrain
Fundación Chile Unido

 
     
     
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