| Columna diario La Segunda, 17 septiembre 2008
La participación laboral femenina requiere no sólo de políticas públicas que ayuden en este proceso, sino, en gran medida, que las empresas incorporen prácticas claras que permitan conciliar la vida laboral con la vida familiar.
En Chile, el índice de participación laboral femenina es de un 42,9%, por debajo del promedio Latinoamericano, de 50%. Esto muestra la urgencia de fomentar la incorporación de la mujer al mundo laboral, tan necesaria para la disminución de la pobreza y el desarrollo económico. La realidad internacional muestra que esto pasa, necesariamente, por la práctica de políticas empresariales.
En nuestro país, la estructura de trabajo está marcada por un definido rol masculino. Por eso, son las mismas mujeres las que optan por trabajar de manera informal o evitan los ascensos. La situación es aún más compleja cuando la gran mayoría de las mujeres necesita trabajar para subsistir y la conciliación es un imperativo.
Sin embargo, el estudio “Mejores Empresas para Madres y Padres que Trabajan” de Fundación Chile Unido, muestra que para un grupo importante de empresas, la preocupación por crear políticas que buscan conciliar familia y trabajo, ha pasado a ser un pilar estratégico. En ellas, la familia es vista no sólo como responsabilidad de la mujer, sino que compartida también por el padre. Por eso, los beneficios están destinados a ambos.
En el 75% de las empresas participantes, existen políticas que ayudan en la conciliación familia y trabajo. Por ejemplo, el 43% de ellas y el 64% de las ganadoras ofrecen sistemas de horario flexible. En cuanto al retorno del post natal, el 55% de las empresas ganadoras tienen la modalidad de retorno paulatino después del descanso maternal, con goce total de sueldo, y, para los padres, modificaciones temporales del horario de trabajo después del descanso legal.
El 84% de las encuestadas concede permisos para cumplir con las responsabilidades de paternales y el 53%, ofrece el beneficio de jardín infantil propio o subsidiado.
Entre las empresas participantes, se ha podido comprobar que estas políticas no han traído sólo beneficios para las mujeres y la familia. En ellas, las mediciones del impacto que han generado estas políticas han podido confirmar los beneficios que traen para las propias empresas. La disminución del ausentismo laboral, de las licencias durante el primer año de vida del hijo y la rotación voluntaria, lo que llega a menos del 2% en las empresas ganadoras, hacen de estos beneficios, una práctica rentable.
Cecilia Fontaine
Directora de Estudios
Fundación Chile Unido |