12 de marzo 2008

Complementariedad en el ser y colaboración en el actuar, frase que ha escrito Magda Figiel y puede no ser lo que típicamente se debiera decir cuando se quiere hablar de las mujeres, sin embargo, resulta más oportuna que nunca.

El pasado 8 de marzo celebramos una vez más el día internacional de la mujer y son muchas las cosas que se pueden decir y destacar de ella, de sus logros, sus acciones, sus aportes al mundo laboral, a la familia etc. pero no puede olvidarse el hecho de que el ser mujer se entiende en relación con el ser hombre, esto es la naturaleza de ambos se explica por la existencia del otro que reafirma la propia identidad.

¿Por qué señalamos que resulta oportuno hoy hablar de colaboración más que de reivindicación? Durante mucho tiempo hemos escuchado que la mujer debe luchar por sus derechos, empoderarse, salir del oscurantismo en que la “sociedad patriarcal” la puso, ser exitosa en los negocios para brillar, etc. Todas frases que miran a la mujer desde una perspectiva individualista y material olvidando su esencia más profunda que está dada por esa compleja y exquisita naturaleza femenina donde el mundo interior se traspasa hacia lo exterior.

Durante el siglo XX se le dijo a la mujer: no demuestres tus emociones porque eso te hace débil; no digas que eres madre o dueña de casa porque no vales y estas subyugada; debes asumir actitudes, palabras y roles masculinos para SER alguien. En esta lucha feminista, se fue olvidando a la mujer para privilegiar una verdadera guerra de los sexos.

Sin embargo, ellas no siempre ganaron en esta batalla ya que debieron renunciar a su esencia, en muchos casos a su maternidad, impidiéndoles buscar un verdadero equilibrio entre el ser mujer y el actuar. En el mundo, las reglas del juego las habían puesto los hombres y bajo ellas se había desarrollado la sociedad, ahí se insertó la mujer generándose importantes cambios en la familia, la sociedad y a nivel individual de ellos y aquellas.

Este caminar en el cambio del quehacer femenino, que si bien le ha traído beneficios también le han significado costos: más estrés, antidepresivos, soledad, más hogares con jefatura femenina que las ha llevado a una mayor pobreza, mujeres exitosas en el campo laboral pero no necesariamente felices en lo personal y familiar; etc. debe continuarse de manera diferente.

Complementariedad en el ser y colaboración en el actuar, esto es lo que hoy buscan las mujeres y que supone un nuevo pacto con los hombres. Actuar en equipo, buscando y reconociendo lo que cada uno puede hacer mejor sin tener que renunciar a su esencia femenina y masculina, donde la fortaleza se encuentra en el apoyo mutuo y no en la lucha por el poder tanto dentro del hogar como en el mundo más externo y público como es el laboral es lo que debería marcar el futuro feminista.

Paulina Villagrán
Directora de estudios,
Fundación Chile Unido.

 
     
     
     
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