23 de enero 2008

La población mayor de 60 años en Chile ha ido creciendo de manera significativa, alcanzando hoy al 13% de la población total. De acuerdo a las estimaciones del INE, para el año 2025 el porcentaje aumentará al 20.1%. Por otra parte, la esperanza de vida llega a casi 80 años en las mujeres y 72 años en los hombres, asemejándose a la de países desarrollados.
También debe ser considerado el hecho de que las personas mayores de 75 años han crecido de manera significativa: en 1990 representaban el 24,6% de los mayores de 60 años y hoy alcanzan al 29%. Según lo informa el SENAMA, en términos numéricos este grupo de adultos se duplicó en los últimos 16 años, y se concentra en un 58,5% en mujeres.
Aunque parezca reiterativo, este aumento de la población mayor de 60 años se da de la mano con un descenso en la natalidad y fecundidad. Además, de acuerdo a los antecedentes del Registro Civil, el año 2006 el 60,5% del total de nacimientos se produjo fuera del matrimonio, alcanzando a 146.893 niños.
Considerando estos significativos cambios demográficos, resulta oportuno preguntarse qué estrategias públicas y qué estrategias privadas y familiares se están realizando para hacerles frente a áreas como salud, sistema de pensiones, vivienda, transporte.
También los apoyos para personas ancianas solas deberán contemplarse en un plazo mediano. Si bien en la actualidad sólo el 50% de los hogares unipersonales, que alcanzan al 8,7% del total de hogares chilenos, corresponden a mayores de 60, este número tenderá a aumentar dadas la baja natalidad y la ausencia de redes sociales y familiares.
Pero no sólo el Estado debe comenzar a pensar en el tema. La propia familia necesita considerar dentro de su estructura, relaciones y proyecto de vida el hecho de que habrá más personas ancianas compartiendo la dinámica familiar. Sólo un antecedente: en la encuesta Bicentenario PUC-Adimark 2007 el 58,1% de los consultados señaló que los jóvenes de hoy no tienen respeto por los mayores, cifra que aumenta al 70% en los entrevistados de más de 55 años y al 67,4% en los niveles socioeconómicos más bajos.
Dado esto, será necesario plantearse nuevas estrategias para revalorizar el aporte que los adultos mayores ofrecen a la sociedad y a la familia, así como para recuperar la dignidad y el respeto que se merecen.

Paulina Villagrán
Directora de Estudio
Fundación Chile Unido

 
     
     
     
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