| |
Autor de "Business Dad" entrega claves
para armonizar trabajo y paternidad
La Segunda, Miércoles 6 de Julio de 2005
Hace ocho años, Tom Hirschfeld - experto en finanzas,
gerente de operaciones de una compañía
de inversiones en Estados Unidos- llegó a su
casa después de una agotadora jornada de trabajo.
Era justo el momento de llevar a su hijo de cuatro años
a dormir. "Y me encontré negociando con
él la hora de acostarse y cuántas historias
le leería antes de dormir. Comprendí entonces
que no era distinto a lo que había estado haciendo
todo el día en la oficina", recuerda.
Ese fue el click, la inspiración a partir de
la cual nació el libro "Business Dad",
donde el joven ejecutivo norteamericano y su esposa
sicóloga sostienen que es posible compatibilizar
paternidad y negocios, tal como si se tratara de un
joint venture entre empresas.
El financista llegó a Chile invitado por Fundación
Chile Unido y el Grupo Security y hoy participa en el
III Seminario Internacional Mujer que se desarrolla
en el Hotel Hyatt, donde da a conocer sus experiencias,
fruto de múltiples entrevistas con hombres de
negocios.
"El trabajo no tiene por qué alejar a un
padre de la familia y la familia no tiene por qué
alejarlo del trabajo. Puede equilibrar ambos y uno ayudar
al otro. Hubo un estudio, de la escuela de Negocios
de Harvard, en que analizaron hombres de negocios en
sus carreras y con sus hijos. Y encontraron que los
padres que tenían una mejor relación con
los niños también eran los más
exitosos en sus oficinas: te-nían más
ascensos y recibían mejor salario", sostiene.
Agrega que ello se debe a que utilizan en casa las mismas
herramientas que usan en la oficina: escuchar, guiar,
disciplinar, tener empatía, negociar, planear,
liderar y motivar.
"Yo soy un ejecutivo y muchos como yo se sienten
intimidados por su aparente falta de preparación
para la paternidad. Pero sólo tienen que adaptar
algunos hábitos que les han funcionado profesionalmente
e involucrarse más en la crianza de los hijos.
Las nuevas generaciones quieren estar más comprometidos
con sus casas, sus esposas les dicen que deberían
hacer más y la misma sociedad le está
empezando a decir que debe ser un mejor padre. Pero,
por el otro lado, los negocios no se están volviendo
más fáciles. Al contrario: se han convertido
en más globalizados, competitivos y más
difíciles. Las demandas en el tiempo de los padres
están creciendo en la oficina y en la casa. Es
un gran desafío para ellos, así como lo
ha sido para las mujeres", advierte.
El éxito del "joint venture"
Pensando en ellos, Hirschfeld en su libro hace un símil
entre la paternidad y el joint venture entre dos empresas
que se unen. Un concepto que, a su juicio, se aplica
también a la familia, al ser padres. "Cuando
los dos esposos trabajan juntos en la educación
de sus hijos alcanzan mejores resultados que solos".
Sin embargo, el ejecutivo deja en claro que en su experiencia
como inversor financiero ha visto muchos ejemplos de
joint venture que han fracasado. De ahí, sacó
como conclusión cinco criterios a aplicar también
en la paternidad.
Conocerse bien, a sí mismo y al otro. Cada compañía,
antes de unirse, debe conocer en profundidad a la otra,
para comprender qué es lo que busca, lo que puede
proveer y en qué puede contribuir. Es lo mismo
con los padres. "Marido y mujer pueden no conocerse
como padres, o el tipo de hogar que quieren darle a
los hijos, las aspiraciones que tienen, los modelos
que traen. Y es muy bueno hablar de eso", dice.
Planear y preparar juntos la unión. Tal como
en la fusión de empresas, los esposos deben trabajar
juntos para preparar su paternidad.
A igual contribución, igual propiedad. Para que
un joint venture tenga éxito, ambas partes deben
contribuir y recibir en los mismos términos.
Entregar tiempo y atención a los hijos en forma
igualitaria y justa, tomar las decisiones en conjunto
y que el hombre deje de hablar de "ayudar".
Añade que "ganar dinero es importante, pero
muchos padres cometen el error de creer que si proveen
dinero, o más dinero, no necesitan hacer más.
O creer que tienen el derecho a tomar las decisiones
importantes", explica.
División del trabajo. Cuando ambos trabajan,
tienen dos labores: una fuera y otra en casa. "El
modo en que dividen el 'segundo turno' suele crear tensión.
Algunas parejas caen en el error de examinar cuál
de los dos trabajos tiene mayor importancia y exige
más horas, dejando al 'perdedor' el grueso de
las tareas domésticas". En otros casos,
las labores de la casa son dejadas en manos de la mujer
por "tradición". Pero el cuidado de
los niños debe dividirse con justicia, no necesariamente
en un 50%, pero sí con el equilibrio que den
los respectivos horarios, fortaleza física y
mental.
Establecer mecanismos constructivos para la resolución
de conflictos. Hasta los socios más armoniosos,
dice Hirschfeld, en algún momento están
en desacuerdo en algo. Si los esposos están siempre
discutiendo temas relacionados con la crianza de los
hijos, puede ser una tentación que uno de ellos
(normalmente el padre) dé un paso al costado.
Pero su deber es comprometerse a fondo, incluso con
batallas de por medio, hasta que ambos alcancen el consenso.
|
|