| La Segunda, Jueves 9 de Junio
2005
En los tiempos que corren parece importante plantearse
acerca de la relevancia de la política. Muchos
de los últimos debates y entrevistas están
imponiendo un peligroso estilo dirigido a pillar al
otro en falta, incomodándolo o indisponiéndolo.
Este ambiente más parece apropiado a viejos tiempos
donde imperaba la violencia política, hoy felizmente
obsoletos. Vale la pena preguntarse por el valor que
le atribuimos a este sistema de organización
cívica. Porque si recogemos la incredulidad,
pesimismo e indiferencia con que muchos jóvenes
evalúan a este sector y los profesionales ligados
a la información tuviéramos similar opinión,
nada bueno puede ocurrirle al país. Pero más
grave aún resulta la postura de la opinión
pública, imbuida en una especie de cultura de
televidente, mirando la realidad sin participación
alguna, solazada con la impertinencia que con hipócrita
simpatía deben soportar los entrevistados. Así,
el panorama parece aún más oscuro.
Es hora de preguntarnos cuál es nuestro rol como
opinión pública. Los candidatos no pueden
ser los únicos enfrentados a responder preguntas
y plantear propuestas que nos van a afectar a todos.
¿Qué lugar ocupan nuestras demandas? Dentro
del juego democrático parece del todo lógico
que adoptemos una actitud más participativa y
comencemos a ejercitar la reflexión. ¿Qué
país queremos? ¿Cuáles son los
aspectos que nos parecen vitales de defender, rescatar,
proponer y discutir? Si creemos que las mujeres hemos
crecido en términos de participación al
punto de llegar a ser factible que se postule a la presidencia
con verdaderas chances de obtener la mayoría
del apoyo ciudadano, es tal vez la oportunidad de aprovechar
este hito y cambiar también nosotros, comprometiéndonos
con mayor firmeza con el Chile que queremos. Eso permitiría
elevar el nivel de todos los debates y enriquecería
a la política. Pero, principalmente, nos promovería
a la categoría de sujetos activos y opinantes,
que persiguen fines definidos y declarados con solidez,
más allá de meros receptores del estímulo
televisivo.
Alejandra Hewstone A.
HistoriadoraPeriodista
Fundación Chile Unido
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