Columna
Un reciente estudio de Adimark y Clínica Las Condes, muestra claramente la realidad de las mujeres chilenas de hoy. El 53% de ellas cree que deben postergar la maternidad y el 54% piensa que la sociedad chilena no las apoya para que puedan tener hijos. Entre las razones, está la discriminación laboral hacia las madres, pre y post natales muy cortos, poca flexibilidad en los horarios y sueldo más bajos.
Para la gran mayoría de los chilenos, la familia es la principal fuente de satisfacción, el 73% de las encuestadas considera que el ser madre es su principal forma de realización personal, que les gustaría tener tres hijos, pero sólo van a tener dos, y el 51% siente que debe postergar la maternidad para tener una mayor estabilidad laboral.
El resultado: el promedio de natalidad en Chile es de 1,9 hijos, entre las madres que trabajan es de 1,4, con la consiguiente disminución de la población joven y el aumento de los adultos mayores. A nivel empresarial, nos encontramos con trabajadoras descontentas, que no pueden realizar bien su aporte profesional porque tienen hijos, lo que se traduce en ausentismos laborales, licencias y alta rotación.
Fundación Chile Unido, hace ya seis años, comprendió la necesidad de incentivar políticas de conciliación familia y trabajo en las empresas. Junto a Revista Ya de El Mercurio, premia a las Mejores Empresas para Madres y Padres que Trabajan.
Durante estos años, hemos visto cómo las empresas que se lo proponen sí pueden ayudar a que las mujeres cumplan su rol de madre y ser un aporte para las empresas, en forma cada vez más creativa y de acuerdo a las necesidades reales de sus trabajadores. Lo que, finalmente, se ha vuelto una ventaja para las empresas, ya que ha disminuido el índice de rotación de sus trabajadores, el ausentismo laboral y las licencias después del pos natal.
Aunque este año, un número considerable de pequeñas y medianas empresas participó en el estudio y confirmó que, más que un tema de recursos o tamaño, es un problema de voluntad real para implementar estas políticas, éste es un desafío que tenemos pendiente. Sobre todo, si, según el estudio de Adimark, las mujeres que están más dispuestas a retrasar la maternidad, pertenecen a los estratos C2 y C3, quienes necesitan de un segundo ingreso y son la principal fuerza laboral de las PYMES.
Como un incentivo más para las empresas, Fundación Chile Unido dará una certificación internacional, “Work & Life Balance”, que busca, a través de una auditoría especializada, generar estrategias a la medida de cada empresa, para que puedan establecer políticas que ayuden a conciliar la vida personal con la vida laboral de las personas.
Fundación Chile Unido fue elegida para llevar esta certificación a cabo en nuestro país. Proviene de Alemania y se realiza, con gran éxito, en Europa y Chile será el segundo país de América Latina donde comenzará a funcionar, después de Argentina.
Pretendemos así hacer una contribución al trabajo femenino, tan necesario para el desarrollo económico de la sociedad y, también ayudar a las familias a desenvolverse sanamente y formar el necesario capital social y humano del país.
Los incentivos para que las mujeres puedan tener hijos sin sentir que por ello están sacrificando su realización profesional o sus posibilidades de trabajar, buscan también generar un cambio a nivel cultural, en donde los padres también compartan las labores de crianza. La responsabilidad familiar compartida es una necesidad fundamental para la incorporación de la mujer al mundo laboral, sin afectar los índices de natalidad.
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