Sin lugar a dudas la agenda noticiosa de las últimas semanas ha estado fuertemente determinada por una discusión contradictoria y polarizada de la cual todos hemos sido testigos. En efecto, el debate que se ha producido a través de la prensa con ocasión del fallo del Tribunal Constitucional que prohíbe a los organismos públicos de salud distribuir la píldora del día después, se ha caracterizado por la fuerza con que cada una de las partes defiende posturas irreconciliables y antagónicas. Los efectos no se han dejado esperar y me atrevería a decir que hoy reina una gran confusión sobre ésta y otras materias.
Dentro de este contexto y con el afán de efectuar un aporte a la opinión pública, quisiera compartir algunos de los resultados de un estudio nos dio interesantes luces sobre el sentir de las personas frente a estas y otras materias. Este estudio de Fundación Chile Unido realizado por Adimark y BBDO Chile, contó con la participación de 1.200 jóvenes y adultos de distinto nivel socio económico que viven en la región metropolitana.
Al margen de las cifras, que fueron muchas y muy interesantes, el estudio dejó en evidencia algo que nosotros como institución y dada la naturaleza de nuestro quehacer ya veníamos constatando desde hace algún tiempo y que dice relación con la disociación que se ha producido entre el discurso público y la realidad. Es así como de la sola lectura del mismo se puede constatar la enorme distancia que existe entre lo que la sociedad y la autoridad ofrecen como solución a problemas tales como embarazo no deseado, anticoncepción de emergencia y aborto, entre otros, y lo que las personas esperan o necesitan. Así las cosas, la discusión de lo esencial queda a un lado y pasa a un deslucido segundo plano.
Como botón de muestra puedo señalar que las mujeres que participaron señalaron clara y consistentemente que la maternidad es un sentimiento natural que define su identidad y que esto se puede ver drásticamente cercenado por las circunstancias. Es aquí donde surge entonces la interrogante ¿qué hacemos y cómo lo hacemos para enfrentar estas circunstancias? ¿cómo nos estamos haciendo cargo de ellas? Creo que es aquí donde se deben focalizar los esfuerzos y en la búsqueda de causas y soluciones que operen en consecuencia.
Queda aún camino por recorrer, tenemos así varios temas pendientes pero desgraciadamente, esta no es la oportunidad para abordarlos con mayor profundidad. Sin embargo y considerando la alta significación que estos revisten para las personas, quisiera terminar con una reflexión. Los seres humanos nos vamos determinando por nuestras acciones y la sumatoria de ellas finalmente trasunta la creación de nuestra cultura. Consideremos lo expuesto y promovamos una sociedad que dentro de un contexto de cultura de la vida, se aproxime a una verdadera solución para estos dilemas.
M. Cristina de la Sotta F.
Directora Ejecutiva
Fundación Chile Unido
|