Carta

Frente a las discusiones recientes sobre la decisión del Tribunal Constitucional en cuanto a la Píldora del día después (LNG o Levonorgestrel), es preciso hacer las siguientes aclaraciones: es lamentable que políticos de distintos partidos pierdan tanto tiempo discutiendo como si se tratara de dos barras rivales de fútbol, si se puede o no distribuir gratuitamente la píldora del día después y se confunda la discusión sobre los posibles efectos abortivos aún no aclarados científicamente - dada la falta de acuerdo de los especialistas al respecto- con el problema mismo del aborto. Asimismo, es incomprensible que el Gobierno gaste tanta energía y tiempo en defender la distribución gratuita de la Píldora del día después y sostenga como principal bandera de lucha este asunto, a pesar de que el uso del Levonorgestrel en la población es muy reducido. Basta ver los datos arrojados por la "Quinta Encuesta Nacional de la Juventud", del Instituto Nacional de la Juventud (nov.2006- enero 2007), que da claramente cuenta del uso de este método frente a los otros. Mientras el preservativo (42,6%), pastillas anticonceptivas (38,2%) y DIU (15,1%) (Dispositivo Intrauterino) se mencionan como métodos más usados, la píldora del día después solamente es utilizada por el 0,4% de la población encuestada (6 mil jóvenes de ambos sexos entre 15 y 29 años).

Por otro lado, frente al reducido consumo de este medicamento, cabe entonces preguntarse cuál es la finalidad de los programas sociales en materia de salud pública: ¿prevenir embarazos no deseados o distribuir a toda costa un medicamento con tan baja demanda? ¿Se evitan realmente los embarazos no deseados con este método? En una carta al diario El Mercurio, el Dr. Elard Köch, Epidemiólogo de la Universidad de Chile, afirma que el LNG no reduce la incidencia de embarazos no deseados ni tampoco la incidencia de abortos en la población.

¿Por qué hacen de un fallo que no afecta mayormente la salud pública un problema nacional y no se detienen a reflexionar cómo enseñar a la juventud efectivamente a prevenir embarazos no deseados con los métodos que sí se utilizan? Con ello se evitaría efectivamente la práctica de abortos que acarrean consecuencias negativas para las mujeres, práctica que por lo demás en su mayoría no es aceptada por jóvenes, como lo demuestra un reciente estudio de Fundación Chile Unido ("Frenos y motivadores frente al aborto"): de un universo de 1200 jóvenes entre 15 y 29 años de ambos sexos, un 93,8% conservaría el hijo en caso de embarazo no deseado.

Entonces, si prácticamente no se utiliza el LNG, si los jóvenes optan por la vida frente a un embarazo no deseado, si los jóvenes utilizan métodos de anticoncepción para prevenir estos embarazos, entonces, qué es lo que realmente se quiere lograr con toda esta discusión: ¿confusión?

Susana Dörr
 
     
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