La última encuesta Bicentenario, PUC-ADIMARK 2007, nos plantea un interesante análisis acerca de la autoridad paterna y la familia, que viene a corroborar lo que ya otros estudios estaban anunciando en relación a la necesidad de fortalecer el rol de los padres en el cuidado y crianza de los hijos así como en la puesta de límites por aquellos.

Nadie duda que la familia es hoy una institución muy importante para los chilenos, el 84% de los entrevistados en este estudio Bicentenario, tanto el año 2006 como el 2007 señalaron que las personas deben permanecer en contacto con su familia más cercana, aún cuando no tengan nada en común.

Por otra parte, la institución familiar está siendo objeto de numerosos estudios y titulares de prensa: “La familia chilena al diván”, “Percepción de la importancia de la familia y el rol de los padres”, “Seis problemas que impactan a la familia Chilena”; son algunos de los que se han publicado recientemente en los medios de comunicación.

Se observa entonces, que la familia está sufriendo tensiones, que la colocan en el centro del debate, una primera tensión es la falta de tiempo, y la dificultad de equilibrar familia y trabajo. “Si la madre que trabaja fuera del hogar y a tiempo completo se resiente la familia, 64% de acuerdo”.Una madre que trabaja establece una relación igual de cercana con sus hijos que una que no trabaja, 53% en desacuerdo”, son algunas de las respuestas que entregan los encuestados.

Una segunda tensión está dada por el ejercicio de la autoridad paterna, donde se considera, por un 60%, como muy blanda y permisiva, según lo destaca el mismo estudio, así como un 9,5% de los consultados en ella no conoce a su padre. Este debilitamiento de la autoridad paternal se ha visto sustituida por un aumento en la autoridad que ejerce la madre, donde aumenta del 19% en las generaciones mayores al 34% en las más jóvenes.

Este cambio en las funciones de quien está poniendo los límites y la disciplina al interior del hogar produce una tensión ya que no se está actuando en conjunto y por ende es uno de los padres quién se lleva la mayor carga. Y la mujer es quien más lo resiente, ya que ella no se siente más satisfecha cumpliendo los roles de proveedora y autoridad. Se produce un importante aumento entre el 2006 y el 2007 de un 19% a un 37% en el deseo de dejar de trabajar remuneradamente, en las mujeres con hijos, si la pareja ganara lo suficiente.

Estas dos preocupaciones de la familia, tiempo y autoridad, queda aún más en evidencia al momento de analizar las respuestas de las personas de Santiago y las de regiones donde todos los factores que miden disciplina y tiempo en familia son más débiles en la capital. Comen con los hijos 76% en regiones 66% en Santiago, saben donde están los hijos 73% versus 65%; conocen a los amigos 77% contra 67% respectivamente. Por otra parte, en uno de los principales factores protectores para las conductas de riesgo de los adolescentes, cual es la comunicación con sus padres, los chilenos señalan en un porcentaje bastante alto estar débiles, el 42% conversa poco sobre temas personales con los hijos.

Frente a este diagnóstico que nos entrega la encuesta Bicentenario 2007 nos parece que los desafíos a futuro para la familia chilena pasan por los siguientes:
- Fortalecer la familia como institución natural donde lo natural tiene que tener un lugar más importante y menos teórico, recuperando el sentido común de los padres.
- Conciliar de mejor forma familia y trabajo.
- Fomentar la complementariedad padre y madre más que competencia.
- Rescatar y potenciar la autoridad parental hoy debilitada desde el Estado y los medios de comunicación.

Estos desafíos deben ser abordados como una oportunidad para que la sociedad puede entregarle a la familia lo que quiere ser ayudándola a cumplir de mejor forma su rol importantísimo en el mundo actual, y no sólo exigirle que los desempeñe bien.

Paulina Villagrán
Directora de Estudio

 
     
     
     
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