| Octubre 2007
Según la última encuesta CASEN
la tasa de natalidad llega a tan sólo 1,8 hijos
promedio por mujer, siendo que la mínima de reposición
de la población es de 2,1 hijos, situación
que tendrá importantes efectos para Chile.
Las consecuencias de una baja natalidad sin duda repercutirán
en toda la sociedad, por ejemplo, más personas
solas principalmente mayores, menos mano de obra, con
las consecuencias económicas y políticas
que esto implica, etc. por ende es importante que tanto
desde el Estado como desde el mundo privado se asuman
estrategias que ayuden a revertir esta situación.
Si bien, Chile no está en condiciones de pagar
una cantidad mensual por cada hijo que se tenga, como
ocurre en la mayoría de los países europeos
con tasas de natalidad menores a las de reposición,
si puede abordar una estrategia global pro familia,
donde se considere a esta institución como el
eje central de la política y no a cada uno de
sus miembros por separado.
Con una perspectiva pro familia una agenda país
debe abordar desde aquellas medidas que ayudan a la
maternidad en los primeros años de vida de los
hijos, como post natal, salas cunas, jardines infantiles
o guardadoras, hasta el cuidado y apoyo de los hijos
cuando salen del colegio y van a sus hogares pero ambos
padres trabajan, esto supone extender los horarios en
que los colegios están abiertos, los municipios
ofrecer lugares seguros después de la jornada
escolar, las empresas permitir horarios más flexibles
que compatibilicen la jornada laboral con la escolar;
etc.
Por otra parte, también deberá pensarse
en el cuidado de personas ancianas a cargo de la familia,
o que vivirán solas. Estos son sólo algunos
de los desafíos que se nos presentarán.
Resulta fundamental que la maternidad deje de ser un
“problema de las mujeres”, si queremos que
Chile sea un país en que la familia pueda crecer
y desarrollarse debe cambiar la forma en que abordamos
estos temas, hombres y mujeres deben poder asumir su
parentalidad sin complejos y de manera responsable,
siendo un ejemplo a seguir por sus pares.
Así como en su momento Chile elaboró una
agenda pro crecimiento con todos los actores comprometidos,
hoy debe abordar una agenda pro familia, donde se incorpore
lo económico, social y político con una
mirada de país.
Paulina Villagrán
Fundación Chile Unido
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