EL MERCURIO, 15 de noviembre 2008

El presidente uruguayo, doctor Tabaré Vázquez, vetó la despenalización del aborto aprobada por el Congreso el martes pasado, por motivos “biológicos y filosóficos”.
Pero, se esté o no de acuerdo con esos argumentos, y a pesar de las grandes diferencias de opinión que existen respecto de este tema, hay algo en lo que todos, tanto los que apoyan la despenalización del aborto, como los que no, coincidimos: nadie piensa que el aborto es una práctica deseable en sí misma. Todos reconocemos, con mayor o menor claridad, que es preferible no tener que recurrir al aborto, y que la decisión de abortar es difícil y dolorosa. Nadie desea que una mujer tenga la necesidad de practicarse un aborto y ninguna mujer quiere matar a su hijo. Una  prueba de ello es que ninguna mujer se embaraza para abortar.
Lo que la lleva a tomar la decisión, es la soledad, el abandono, la falta de futuro.
Por eso, más que seguir argumentando y gastando recursos en la discusión sobre si se despenaliza o no el aborto, se necesitan acciones concretas que ayuden a las mujeres que sufren la difícil situación de un embarazo no deseado.
Acoger, acompañar y apoyar a esas mujeres es lo que hemos hecho durante casi diez años en la Fundación Chile Unido, con su programa “Acoge una Vida”. Y las cifras demuestran que sí se puede. Más de tres mil niños han nacido y sus madres tienen hoy un motivo por el cual luchar y salir adelante.

Cecilia Fontaine T.
Fundación Chile Unido


 
     
     
     
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