| EL MERCURIO, 21 de marzo
2008
A comienzo del año vimos cómo
las autoridades de gobierno lanzaban campañas
para que deudores de pensiones de alimentos cumplieran
con sus obligaciones. Incluso se informó que
más de 300 funcionarios judiciales y abogados
fueron capacitados para estas causas y así evitar
el colapso del sistema.
Asimismo, se resaltaron las diversas sanciones por
no cumplir con dicho deber, como la retención
de las devoluciones de impuestos, privación de
libertad y la suspensión de la licencia de conducir.
La última información entregada por el
Sernam señala que por esta causa más de
siete mil personas tuvieron que dormir en la cárcel
el 2007. Las demandas parecen no disminuir e incluso
medidas como éstas han perjudicado la posibilidad
de que los afectados generen los ingresos necesarios
para paliar sus deudas. Es así como las pensiones
siguen impagas y aumentando mes a mes.
Para quienes estamos trabajando diariamente con las
familias chilenas por medio de un programa de apoyo
para dar soluciones a los conflictos que aquí
se generan, vemos cómo la necesidad de prevención
se hace cada vez más necesaria para evitar que
un grupo familiar llegue a los tribunales en busca de
soluciones. Hemos comprobado que la ayuda de profesionales
especializados en distintas áreas logran buenos
resultados para conciliar la vida de las personas afectadas
que llegan a nuestra institución.
Proponemos que parte de los recursos destinados a mejorar
el proceso para que ningún niño se quede
sin su pensión alimenticia, también contemple
un mejoramiento en la instancia de prevención
y así llegar a soluciones en algunos casos más
efectivas y que eviten la vía judicial.
Carolina Cruz Ugarte
Fundación Chile Unido
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