| DIARIO EL MERCURIO y LA
TERCERA, 27 de abril 2007
Nuevamente nos vemos enfrentados a Estados
que en pos de la modernidad y los derechos personales
avalan la legalización del aborto, tal como recientemente
ha sucedido en Ciudad de México. No cabe más
que lamentar que se pase por encima del más fundamental
de los derechos, como es el derecho a la vida. ¿Qué
está pasando en las sociedades?, ¿En qué
lugar de prioridades está el derecho a vivir
que tienen todas las personas incluso aquellas que se
encuentran en gestación?
Hemos avanzado en tantos tópicos como tecnología,
calidad de vida, salud, vivienda, educación y
así muchos más y no se avanza en lo más
básico para una sociedad, como son valores que
trascienden a los tiempos.
Pensar que el aborto es la solución a “un
problema” es el peor de los engaños y el
peor de los eufemismos sociales instalados en este mundo
que se autodenomina “moderno”. En el Programa
“Acoge una vida” de Fundación Chile
Unido recibimos llamados de mujeres que creyendo “dar
solución” a su problema, agregan a su vida
un dolor aún mayor: la muerte de su hijo. Nuestra
experiencia nos permite afirmar que apoyo, acogida y
acompañamiento es todo lo que necesita una mujer
cuando enfrenta un embarazo no deseado para optar por
la vida.
Ana María Larraín M.
Fundación Chile Unido
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