| DIARIO EL MERCURIO, 8 de marzo 2007
Este 8 de marzo se celebra el Día de la Mujer y el Gobierno ha denominado esta celebración como, “Mujer: Fiesta de la Igualdad”, centrando sus desafíos en una búsqueda de mayor paridad de sexos.
Creemos que es bueno que exista un día especial donde se reconozca la labor que realizan millones de mujeres en sus diferentes tareas como madre, esposa, hija, profesional, dueña de casa, empleada, voluntaria, etc.
Sin embargo, esta celebración no estaría completa, si no se reconociera el aporte que hace cada mujer desde su propia naturaleza. Efectivamente, su contribución es la mirada femenina, complementaria a la masculina y por eso tan rica y necesaria en todos los ámbitos de la vida de una persona.
Una festividad que no de cuenta de la importancia que tiene el ser mujer en toda su integridad, con sus características propias y diferentes a las de los hombres, se convierte en un reconocimiento a medias. Las mujeres, y también los hombres, sabemos que tenemos la misma dignidad y derechos, pero no queremos ser como ellos para ser reconocidas.
Por esta razón creemos que este 8 de marzo más que la fiesta de la igualdad debiera ser la fiesta de la feminidad, con lo tremendamente enriquecedor y completo que es este concepto.
Paulina Villagrán V.
Directora de Estudios
Fundación Chile Unido
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