| DIARIO EL MERCURIO, 17 de Marzo 2006
El llamado del general director de carabineros José Bernales a los padres de familia para que se preocupen de sus hijos, resulta muy conmovedor y a la vez preocupante.
No es primera vez que las autoridades hacen esta petición, se escucha cada año para las fiestas de graduación, en el verano con el exceso de alcohol de los adolescentes, estos días con la delincuencia y violencia juvenil; y así otros casos que se podrían enumerar largamente.
La familia es y debiera seguir siendo una institución fundamental y prioritaria en nuestra sociedad. Muchos aspectos relacionados con su estructura y comportamiento en definitiva nos afectan a todos.
El Conace, en diversos estudios, así como Paz Ciudadana; han sido enfáticos al señalar como, cuando existen familias estables que ejercen ciertas conductas protectoras, tales como saber donde están sus hijos, conocer sus amigos, control de la hora de llegada, cumplir ciertos rituales tales como comidas familiares frecuentes, conversar y escucharlos, sentido de misión y formación de valores en los hijos etc., las conductas de riesgo, sobre todo juveniles, disminuyen considerablemente. Esta necesidad social de mayor tiempo para la familia, choca muchas veces con largas jornadas laborales, muchas horas de desplazamiento y escasas políticas públicas de apoyo y ayuda a la institución familiar. Que bonito y gran desafío para este nuevo gobierno, fortalecer esta hermosa institución como un aporte clave al desarrollo.
Si queremos ser un país moderno de verdad, necesitamos familias estables, con tiempo y dedicación a sus hijos. Ya que ella es la gran formadora de capital humano y social.
Paulina Villagrán
Directora de Estudios
Fundación Chile Unido
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