"A partir de la Mujer"  
   
 

EL MERCURIO, publicado en el suplemento “Artes y Letras” 09/ 2005

Señor Director:

En un artículo publicado en el suplemento “Artes y Letras” el domingo pasado, Vasco Moulian ( profesional de destacada trayectoria en el ámbito de la televisión y el teatro infantil en Chile)  refiriéndose a la realidad que viven hoy los niños chilenos en su condición de televidentes, reconoció: “ Puede ser que la oferta haya sido tan mala que los hemos hecho muy poco exigentes”.

El más elemental criterio de realidad indica que  esperar cambios sustanciales provenientes de la industria televisiva es, por ahora, prácticamente una utopía, dado el imperativo que ésta tiene de autofinanciarse y la excesiva competencia en que  se desenvuelve.
Tampoco se advierten cambios en los niveles de consumo por parte de la audiencia infantil y juvenil. A los altísimos índices ya conocidos, de más de 3 horas diarias promedio en este segmento etáreo, la última encuesta del Consejo Nacional de Televisión ( año 2005), agregó que el 67,7% de los niños menores de dos años ya ve televisión – dos horas diarias promedio – lo que a juicio de la presidenta del Consejo, Patricia Politzer, es “francamente alarmante, porque la televisión se está usando como la niñera para entretener a los hijos”.

Así las cosas, creemos que educar para ver televisión es, en estos tiempos, una tarea insoslayable para los padres y los educadores. Los colegios, actualmente ofrecen talleres de teatro, música, danza y actividades extraprogramáticas vinculadas al deporte, al arte y la cultura. ¿Por qué no agregar a esa oferta talleres de televisión, más aún si consideramos que los niños hoy dedican más tiempo a estar frente a la pantalla  que a estudiar en sus casas, jugar o hacer deporte?

Que los niños y los jóvenes distingan entre un hecho verificable y una opinión; que sepan la diferencia que existe entre publicidad verídica y engañosa; que desarrollen una postura crítica frente a la información sensacionalista; que aprendan sobre la lógica mercantilista de la industria; que no confundan  amplitud de criterio con vulgaridad es, a estas alturas una necesidad de primer orden.

Consumidores informados y exigentes. Si los adultos chilenos logramos serlo en relación a infinidad de bienes y servicios, ¿por qué no podrán hacerlo nuestros niños y jóvenes con respecto a la televisión?

Susana Horno
Comité Editorial
Fundación Chile Unido


 
     
     
     
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