| EL MERCURIO, Octubre de 2005
Después de 7 campañas contra el SIDA, resulta fundamental evaluar que ha sucedido con esta enfermedad no sólo en Chile sino que también en el resto del mundo. Mirando las cifras se observa un aumento sostenido de los contagios, así como la difusión masiva del uso del preservativo, para combatirla. Es decir un política poco efectiva para lo esperado.
Mirando esta realidad encontramos a Uganda, en el corazón de Africa, país que ha sido exitoso en la disminución importante de la transmisión del VIH. En 1991 tenía un 15% de infectados y en el 2001 un 5%.
Las razones de este hecho las aporta la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos, en el informe elaborado en septiembre de 2002, en el que apunta que Uganda simplemente ha puesto en marcha las recomendaciones realizadas por expertos internacionales, que se resumen en tres: en primer lugar, abstinencia sexual (informando a la población de la importancia de esta medida), en segundo lugar, relaciones monógamas (favorecer la estabilidad de la pareja, evitando la promiscuidad sexual) y, en tercer lugar, el uso del preservativo (aclarando que el preservativo reduce el contagio en un 80%, pero que no lo evita).
Ante estos datos, resulta lógico preguntarse, ¿por qué algunos siguen insistiendo en que la única forma de combatir el sida es mediante el uso del preservativo?.El cambio de conductas fomentando la fidelidad y disminuyendo las conductas promiscuas es absolutamente fundamental en cualquier política, si se quiere lograr de verdad reducir la enfermedad.
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