| EL MERCURIO EDITORIAL
25-05-05
Aún falta mucho para compatibilizar mejor la
familia y el trabajo
Datos de la Encuesta Casen 2003 dados a conocer recientemente
confirman la rapidez con que la sociedad chilena está
experimentando
profundos cambios estructurales. Así, entre 2000
y 2003 se registró un
incremento de 3,1 puntos porcentuales en la proporción
de hogares que está a
cargo de una mujer, cifra equivalente al cambio ocurrido
durante toda la
década de 1990. Actualmente, en más de
un cuarto de los hogares chilenos el
principal ingreso es aportado por la mujer.
Asimismo, la proporción de mujeres que trabaja
aumentó en 10 puntos
porcentuales entre 1990 y 2003, ascendiendo en el presente
a 42 por ciento.
Si bien esta última cifra todavía es inferior
a las de otros países, la
salida de la mujer del hogar y su incorporación
al trabajo remunerado está
planteando desafíos en torno a quién y
cómo realiza las labores del hogar,
especialmente las relativas al cuidado y la crianza
de los hijos. En las
familias de escasos recursos, en las que el aporte monetario
de la mujer
resulta fundamental para el logro de un mejor estándar
de vida o, incluso,
la superación de la pobreza, esta situación
es en especial compleja. Sin
embargo, incluso en las familias de mayores recursos,
que tienen acceso a
una mayor gama de servicios de apoyo, tales como servicio
doméstico y salas
cuna o jardines infantiles de calidad, aún falta
mucho para lograr una mejor
compatibilización entre la familia y el trabajo.
En este contexto, el concurso entre empresas que por
tercer año
realizan en conjunto la revista "Ya" de este
diario y la Fundación Chile
Unido, que premia la creación de condiciones
favorables para madres que
trabajan, es un gran aporte. Además de situar
este tema en la discusión
pública, difunde una serie de iniciativas adoptadas
por diversas empresas e
información sobre las ventajas en productividad
general que significan para
éstas, y posiciona esta materia como un atributo
relevante en la competencia
por la fuerza laboral. Y lo anterior ocurre no sólo
en caso de las mujeres,
sino también en el de los hombres.
Como lo puso de relieve el premio otorgado a la innovación
durante
esta versión del concurso - que recayó
sobre una empresa que instauró el
posnatal masculino-, a la masificación de políticas
laborales que faciliten
el trabajo para madres deben sumarse, con mayor intensidad,
las que
consideran que ambos padres deben y quieren aportar
tiempo y energías a la
crianza de los hijos.
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