| LA HORA, 20 de Septiembre 2006.
Tras el anuncio de repartir “la píldora del día después” a todo quien la pidiera mayor de 14 años, sin autorización de sus padres, se vino una avalancha de cartas en los diarios, declaraciones públicas de políticos y autoridades eclesiásticas, hasta una marcha de “jóvenes por la vida” el viernes pasado. Las encuestas indican que la mayoría del país rechaza la medida y eso se ha hecho sentir.
Es que se está pasando a llevar la autoridad de los padres, su obligación natural de educar y guiar a sus hijos y eso nos toca a todos por igual, cualquiera sea nuestra religión o creencias. Hay que pensar entonces, que Chile sigue siendo un país en donde se cree y se respeta la familia, que su principal objetivo es educadora en los valores a sus hijos y que el Estado no puede intervenir en ello. Por el contrario, debe buscar la forma de fortalecerla y ayudarla a cumplir con su rol, para que de ellas salgan mejores personas y mejores ciudadanos.
Cecilia Fontaine T.
Fundación Chile Unido |