| LA HORA, 28 de Marzo 2006
Sr. Director:
El reciente anuncio de la Ministra de Salud, Soledad Barría, acerca de la repartición sin restricciones del mal llamado anticonceptivo de emergencia, píldora del día después, a quien libremente lo solicite en el consultorio, está produciendo una seria distorsión acerca de sus efectos, consecuencias y del rol que le cabe al sector público en la difusión masiva de este medicamento.
Un hecho que resulta fundamental tener en claro, es que este fármaco ha sido señalado como eventualmente abortivo al impedir la anidación del embrión (con dignidad y vida independiente de su madre). Por esta razón en muchos países incluso donde el aborto es legal se vende con receta retenida y supervisión para las farmacias, además de señalar ese efecto en su caja.
Otro aspecto que no se debe olvidar es que, tal como su nombre lo dice, esta píldora es de emergencia, ya que tiene ciertos efectos colaterales y algunas contraindicaciones. Por ello no debiera simplemente entregarse a mera solicitud del demandante, sin un control más estricto por parte de la autoridad. La equidad no se verifica a través de darle a los pobres aquello que, haciéndole mal a los ricos lo consumen porque lo pueden pagar. Esta se logra procurando que ambos sean adecuadamente protegidos e informados sobre los eventuales peligros y efectos que esta pastilla puede producir.
Paulina Villagrán V.
Fundación Chile Unido.
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