La maternidad llegó a mi puerta sin yo quererla

Publicado en Ago 23, 2013

La maternidad llegó a mi puerta sin yo quererla

Queridas amigas:

Quiero a través de estas líneas contar mi propia experiencia de vida, esperando que ella pueda llegar a muchas mujeres que en la actualidad están pasando por un momento doloroso al tener que enfrentar un embarazo no deseado. Que estas simples líneas puedan generar en cada una esperanza, contención y amor, sentimientos que les ayudarán a encontrar una salida.

Mi nombre es Sandra, tengo 2 hijos adolescentes, soy separada. Hace aproximadamente un año tuve una relación que dejó de existir el día en el cual esa persona se enteró que estaba embarazada, momento que recuerdo perfectamente, y que aun siento como si hubiese sido ayer, jamás olvidaré el principio de esos días confusos, lágrimas, desconsuelo, desesperación, rechazo y soledad. La maternidad había tocado a mi puerta sin yo quererla, tantas preguntas sin respuestas: ¿cómo enfrentaría esta nueva etapa de mi vida, a mis hijos? Todo se volvió oscuro, mi único pensamiento era buscar la forma de perder a mi bebé, que cobardía pero hay que vivirlo para entenderlo.

Creo mucho en Dios y con toda seguridad se que Él abrió una puerta de esperanza para mí, gracias a una amiga tuve la linda oportunidad de tener en mis manos el número de teléfono 800572800 de la Fundación Chile Unido, llamé desconsolada esperando recibir ayuda, un consejo. Recuerdo aquella voz al otro lado del teléfono, cálida, paciente, brindándome palabras de aliento y esperanzas, lo que yo necesitaba oír, ellas entraban a mis oídos a mi corazón despertando mi conciencia. Fundación Chile Unido ha sido fundamental en mi vida, es un pilar que Dios puso en mi camino.

Después de tanto dolor llegó el día en que sentí un alivio enorme al contarles a mis hijos y al padre de ellos lo sucedido. No fue fácil. Desde ese momento sentí un descanso y lo que veía tan negro se estaba convirtiendo en luz, recibí el apoyo de mis hijos sin reproches y el apoyo de su padre incondicionalmente. Mi bebé aun estando en mi vientre había traído la unión a mi hogar y el acercamiento de mi esposo a mi vida, en él encontré apoyo, preocupación y contención. Mi hijo sacó la venda de mis ojos para darme cuenta quiénes son las personas que realmente me quieren. Hoy ya nacido mi hijo Tomás, mi esposo lo honró dándole su apellido y eso me hace feliz, me siento bendecida.

Nunca pensé que con el nacimiento de mi hijo también yo volvería a nacer. Amo a mi hijo y si tuviera que volver a vivir lo vivido por él, lo volvería a vivir. Mil gracias a Fundación Chile Unido por su apoyo, ayuda sustentando a mi hijo en sus necesidades, Dios bendiga su hermosa labor.

Sandra Maureira